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COLUMNA | “El crítico de teatro que se cansó de criticar”, por Federico Abrill

EL CRÍTICO DE TEATRO QUE SE CANSÓ DE CRITICAR

Adam Rapp es un notable dramaturgo, guionista, novelista, músico y director de cine de Estados Unidos. En el contexto del estreno de su obra “Dreams Of Flying Dreams Of Falling”, un crítico del New York Times – el periódico más prestigioso en el circuito cultural de la Gran Manzana – lanza un artículo que remecería el mundo teatral americano.

Charles Isherwood es un notable crítico del New York Times. Conocido por tener una “actitud” por así decirlo en sus comentarios a obras. A veces sarcástico. A veces duro. A veces divertido. Una línea que lo caracterizaba y a la vez, lo hacía uno de los críticos menos queridos en el ambiente teatral americano pero que sin embargo, uno tenía que leer para informarse.

El artículo en cuestión tenía un solo fin: Decir que nunca más haría una crítica de algún espectáculo de Adam Rapp. Cito: “Después de todo, al leer mi punto de vista de su último trabajo… diciendo que era una conglomeración vacía probablemente no le hice el día al Sr. Rapp. Pero apuesto que no corrió a la página web del New York Times en la fiesta de estreno ni leyó mi reseña. Para este punto, el Sr. Rapp seguramente sabe en qué posición me encuentro acerca de su trabajo”. Al final del artículo entre sarcasmos y chistes dice que “ha golpeado en los nudillos al Sr. Rapp demasiado como para una vida. Y quisiera cederle la regla a otra persona la siguiente vez”. La ironía final del artículo era que Charles Isherwood prefería abrir un puesto de helados de yogurt que seguir viendo obras del dramaturgo, sin entender qué lo hacía uno de los dramaturgos más montados en ese año (4 producciones se estrenaron en ese año en Nueva York).

Adam Rapp no contestó al artículo. Muchos comentarios a favor y muchos en contra se aglomeraban en la sección abierta debajo del artículo. Y se comentó mucho sobre esta decisión. ¿Puede un crítico decidir no criticar un material de esta manera? ¿Puede su postura personal involucrarse en la crítica? ¿Puede un crítico alejarse de una propuesta porque no le “va a gustar”?

El comunicado oficial  del Dramatists Guild no se hizo esperar. El presidente de la sociedad que protege a los creadores escénicos en Estados Unidos, el compositor Stephen Schwarts dijo lo siguiente:

“C. I. termina su columna sobre dejar de reseñar el futuro de trabajo del dramaturgo Adam Rapp con la pregunta:  “¿Qué es lo que creen?”. El Dramatists Guild de Estados Unidos, nuestra sociedad de dramaturgo, letristas, compositores y libretistas aplaude la sugerencia del Sr. Isherwood que las futuras reseñas del trabajo del Sr. Rapp se asigne “a un crítico que responda con mayor naturalidad o de manera empática a su estética”. Es raro y refrescantemente honesto que un crítico reconozca un sesgo negativo hacia un artista e incentivamos que otros críticos consideren hacer lo mismo. La opinión personal lleva consigo una considerada responsabilidad e influencia. Incentivamos a mirar el reconocimiento del Sr. Isherwood  y lo elogiamos por ello.”

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