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COLUMNA | “Renacer en el teatro”, por Federico Abrill

David Carrillo / Café Society©

RENACER EN EL TEATRO

Cuando la obra de teatro que escribió David Carrillo cobró vida, también lo hicieron los problemas de salud que aquejaban a su personaje principal. Ese proceso, el estreno de Lo Que Nos Faltaba fue y ha sido probablemente uno de los procesos de ensayo y temporada más duros en el que he vivido.

Fue un gran reto. Era la primera vez que iba a asistir en dirección siendo “consciente” que quizás me interesaría dirigir eventualmente. También iba a ser la primera obra escrita por David. Mientras la terminaba, yo leía borradores y organizamos un par de lecturas para darle fin al proceso de escritura y afinarla para llevarla a escena, en ese entonces en el Teatro Larco.

Al final de la primera semana de temporada, David estaba agotado. Era normal. Habíamos trabajado intensamente durante dos meses y un poco más en sacar la obra adelante. Habíamos hecho cinco funciones, sin contar ensayos finales y los ensayos individuales que tuvimos con David. Porque si debo decir algo, nunca he visto a nadie ensayar tanto su papel como lo hacía David. Ensayaba dos horas antes de cada ensayo grupal. Pasábamos la obra. Repasaba la letra. Y afinaba cosas de montaje.

En la segunda semana, íbamos a reemplazar a Claudio Calmet. Claudio se iba de viaje a Argentina para unas presentaciones y lo reemplazaríamos. Hubo un par de ensayos. No lo recuerdo bien. Solo recuerdo que, en uno, David estuvo algo cansado. Terminamos el ensayo. Cada uno se fue a la casa. Y de pronto, al día siguiente, su esposa me llama y me pide cancelar todas las funciones de esta semana. David había tenido un ataque al corazón. Sin embargo, diez días después, David volvió a escena e hicimos dos temporadas en el Teatro Larco. Con instrucciones de parar la función, llamar a una ambulancia y avisar a su esposa si es que se quitaba el anillo de bodas en plena función.

El teatro no es un ambiente de eterna gloria. El público no es siempre receptivo. A veces no hay público. A veces ni siquiera hay función.  Cuando escribo esto, David está presentando junto su esposa a un periodista el nuevo estudio de teatro del Cinematógrafo de Barranco. Ahora se llama Yestoquelotro. Y su primera obra producida en el espacio es nada menos que Lo Que Nos Faltaba. Y yo he vuelto a su lado, como su asistente.

El proceso de ensayos fue el ideal de cómo debería armarse una obra. Trabajamos con tanta frescura que fue sorprendente cómo la obra tomaba forma. Una nueva forma. Porque David me dijo desde un inicio: “Esta no es una reposición. Es un nuevo montaje”. Antes de la primera función, David hizo un cambio en la primera escena. Marco una nueva pauta para su compañera de escena mientras yo planteaba cómo lanzar la música una vez que el público entre.
Comienza la función. David comienza a hablar. Esta vez encarnando a Manolo. La obra renace. Acaba la función. Y en cabina respiramos tranquilos. Lo pudo hacer.

Cuando alguien me pregunta sobre por qué hicimos la obra de nuevo, siempre respondo: “Porque David necesita hacerla”. Porque en la vida, ya superó durante tanto tiempo su corazón y ha renacido. Ahora debe hacerlo encarnando al personaje que disparó en él ese dolor de corazón. Quizás esto era lo que realmente le faltaba. O quizás no. Pero estoy seguro de que lo encontrará. Estoy admirado que existe en el teatro gente como David que busca y busca incasablemente ese algo. Ese impulso. Ese “coso” que da sentido al todo.  Y espero tener algo de esa fuerza e ímpetu para seguir, con o sin ataque al corazón.

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