David Carrillo es uno de los más reconocido directores de teatro de nuestro país y un apasionado amante de las tablas. Ha montado obras de talla mundial y de reconocidos autores como “Sr. Nubes” de Javier Fuentes León (1998), “El Show de Terror de Rocky” de Richard O’Brien (2001), “Las vacaciones de Betty” de Christopher Durang (2003), “Esperando a Picasso” de Steve Martin (2005), “Los 39 escalones” de John Buchan y Alfred Hitchcock (2010), “Demasiado poco tiempo” de David Ives (2011), “Sueños de un seductor” de Woody Allen (2013), y ahora dirige y protagoniza una obra escrita por él mismo: “Lo que nos faltaba”.

¿Edad Deivid?

Sí.

¿Cuánta?

39, ya.

¿Dónde te formaste actoralmente?

Estudié teatro en el Club de Teatro de Lima, y en el cuarto Taller de Formación Actoral de Umbral que era la escuela que tenía Alberto Isola, estudié 9 meses con él.  Era el tiempo que duraba el taller. Así súper intensivo.

¿Universidad?

Sí (piensa)… luego de mi formación como actor entré a la Universidad Católica a estudiar literatura, pero seguí cursos en Artes Escénicas. Y no terminé ninguna carrera… sí… ajá… porque se me acabó la plata. Esos son mis estudios académicos en la universidad.

Por alguna razón creía que habías terminado la Cato

No… tengo los mejores recuerdos nomás.

¿Cuántos años estuviste en la universidad?

Estuve del 96 al 2001.

Cinco años, facilito egresabas en ese tiempo

¡Claro!, hice los cinco años. El problema es que hice los estudios generales letras completitos, pero no podía llevar todos los créditos de cada ciclo porque no me alcanzaba la plata. Entonces iba más lento que los demás. Y entré a Literatura. Cuando entro a Literatura en el 98 se abre recién la facultad de Comunicaciones, cosa que a mí no me interesaban las comunicaciones. Ya había tenido un intento de estudiar Comunicaciones en la Charles Chaplin en el 94 y no me gustaban las Comunicaciones. Sin embargo se abrió la especialidad de Teatro, entonces dije “sería paja tener un título en algo que yo hago, en algo a lo que me”. Entonces comencé a llevar los cursos de Teatro paralelo a Literatura. Y poco a poco me di cuenta que estaba llevando más cursos de Teatro que de la misma Literatura, entonces ahí me cambié y comencé a llevar los cursos obligatorios de la facultad. Y de nuevo me enfrenté a las comunicaciones y me llegó porque no me gusta. No me gustan las cámaras, no me gusta la mediación. No me gusta. Soy un apasionado del cine pero como espectador, no me gusta hacer cine. Y cuando vi que ya se me estaba acabando la plata -se me hacía difícil porque la Católica no es una universidad hecha para gente que trabaja- volví a Literatura para ver si podía acabar y finalmente me rendí. Se me acabó la plata, pedí una recategorización y no me la dieron, trabaja en un portal web como editor a tiempo completo y en el teatro me salían chambas. Entonces dije “ya, dejo la universidad por un tiempo”… hasta ahora.

¿Y no la piensas retomar?

No tengo una necesidad, de verdad, o sea a mí la vida académica me encanta. Me encanta el rollo universitario de verdad, me gusta leer, me gusta investigar, me gusta estar en clase, me gusta escuchar cátedras, pero no tengo el tiempo. Y, sí, probablemente me estoy perdiendo algo que me gusta, pero inclusive ahora si pudiera estudiar, estudiaría algo más radical. Tal vez literatura, pero me provocan cosas así como filosofía… humanidades…

Esas carreras inservibles

Exacto, esas que no te dan plata.

Creí que habías estudiado periodismo

Periodista fui de ocupación. Y con eso me pagaba la universidad.

¿En qué chambeabas?

Fui fundador de un portal de Internet, se llamaba De Cajón.com… te hablo del 99. Éramos uno de los primeros portales, cuando lo lanzamos estaba también Terra y… y con… y con… con… uno más que no me acuerdo porque duró poco. Pero nosotros fuimos el primero especializado. Solo hacíamos entretenimiento y cultura. Y era toda una novedad. Ya después fui editor y columnista. Pero sobre todo me encargaba de las áreas de cine y teatro, y era todo un tema porque tenía que llamar a los cines para que me manden la cartelera y era muy difícil explicarles. Me decían “¿y dónde va a salir?”. Y yo les respondía “por Internet… por la computadora”. “¿Qué? ¿Cómo es eso? ¿Pero no es periódico?”.  “No… no es un periódico”. O sea era complicado, porque como nadie conocía el Internet, había que explicarles bien lo que era un portal, una plataforma digital, te hablo de hace más de 15 años. Era bien jodido, y bien gracioso. Y ahí trabajé muchos años.

¿Trabajar del verbo recibir dinero?

Sí, claro. Con eso me pagaba la universidad.

¿Qué edad tenías cuando comenzaste en el mundo del teatro?

Yo comencé estudiando teatro desde los 11 años en el Club de Teatro de Lima. Por eso que el teatro y mi trabajo como periodista comenzaron a pagarme los estudios universitarios. Yo estudio teatro desde el 88, el 92 comencé a hacer teatro como actor cuando tenía 15 años con Yvonne Frayssinet y diferentes compañías, y comencé a hacer plata. Y de ahí no paré. Después estudié con Alberto (Isola) apenas terminé el colegio, a los 17. Yo desde que estaba en el colegio quería estudiar con él, pero el taller era en las mañanas, como el mío, entonces no podía, entonces lo primero que hice al terminar el colegio fue entrar al taller de Alberto. Y terminando el taller, que fue la mejor formación en mi vida, me salió un trabajo estable de teatro con la editorial Santillana que era hacer una obra para niños para presentar en colegios. Esa obra duró 2 años actuando todos los días, me pagaban por función. Me pagaban muy bien y me pagaban en dólares. Entonces ahorré un montón de plata. Y con esa plata decidí entrar a la universidad. Y así fue que desde el 92 no he parado de hacer teatro.

11 años y la tenías clara

A los 11 años el único lugar en el que podía estudiar era en el Club. Y yo estudié el curso de adolescentes con Gregor Díaz, que duraba un año. Cuando terminé el curso de adolescentes tenía dos opciones: o volverlo a hacer, que era prácticamente lo mismo que había estudiado. O rogar para que dejaran entrar al horario normal de los grandes, que era para a partir de los 15, y yo tenía 13. Entonces hicieron una excepción porque yo siempre he tenido cara de viejo, y además era como muy seriecito, entonces me dejaron pasar pero me dijeron “por favor no digas que tienes 13 a los demás”.  Y estudié con gente muy grande. Igual en el taller de Alberto yo era el más chibolo yo tenía 17 y la mayoría de gente rondaba los 25 y había gente de 30. Entonces yo siempre he sido el chibolo pero como no tengo cara de chibolo las personas mayores siempre han pensado que soy su contemporáneo. Y la mayoría de gente me echa mucha más edad de la que tengo porque como me ven chambeando en el medio de hace muchos años piensan que tengo por lo menos 10 años más de la edad que tengo. Y recién he cumplido 39. Además como soy socio de Giovanni, y él me lleva 5 años, casi 6. Entonces piensan que somos algo así como contemporáneos.

¿Cómo nace Plan 9?

Fue en el Taller de Alberto Isola donde conocí a Giovanni (Ciccia), estudiamos juntos, somos de la misma promoción. Nos caímos bien, de vez en cuando salíamos a chelear, y nos dimos cuenta que compartíamos intereses comunes en ciertas obras raras que queríamos hacer, en películas que nos gustaban. Pero Giovanni apenas sale del taller comienza a hacer cine con “No se lo digas a nadie”, y yo me metí a la Universidad y de lleno al teatro. Entonces seguimos caminos paralelos, él comienza a hacer cine y yo una carrera académica y teatral. Igual manteníamos contacto, pero no fue hasta el 2001 –ya teníamos como 6 años de egresados- que nos reencontramos para hacer una obra juntos con Alberto (Isola), que era Hamlet, donde Giovanni era Laertes y yo Rosencrantz,  que volvimos a conversar de nuestros intereses, de algunas obras que nadie se atrevía a hacer y conversamos mucho sobre ‘El show de Terror de Rocky’, y entre broma y broma me dice “oe a mí me encantaría actuar”, y yo le digo “a mí me encantaría dirigirla”. Pero era complicado. Hasta que en un momento nos pusimos a hablar en serio y salió el proyecto. ¡Conseguimos los derechos, conseguimos los auspicios! Y la hicimos en el Británico. Tuvimos muy buena acogida. Todo fue mágico. Y de ahí decidimos juntarnos, formalizar y nació Plan 9. En esa época el Británico era un teatro donde tú postulabas no existían las producciones del Británico como ahora, hace 10 años el británico era un teatro que albergaba proyectos. Entonceles, después de este piloto ‘El show de Terror de Rocky’ decidimos trabajar juntos y decidimos constituir algo que nos permitiera facturar y dar recibos por honorarios y levantar auspicio. Y así creamos Plan 9 para tener una cama legal para hacer los proyectos que nos provoquen.

¿Nacen el 2001 como una odisea en el espacio?

Bueno… formalmente en noviembre del 2002, ‘El show de Terror de Rocky’ la estrenamos enn octubre del 2001 y fue hasta fin de año. En enero del 2002 comenzamos a conversar y nos tomó todo el 2002 concretar todo sobre la asociación ver los papeles, porque no sabíamos nada. Ahí tendría 26 años y él unos 31.

Y como Plan 9 no dijeron: ¿Y ahora, de qué teatro nos vamos a apropiar?

Es que Plan 9 sí nace con un teatro, agarramos el Teatro Julieta que recién dejaba de ser cine. Antes de nosotros la persona que convierte el cine en teatro fue July Naters, ella hizo ahí un espectáculo de Pataclaun y lo hizo por una temporada nada más. Lo hizo por tres meses. Y nosotros fuimos a verlo y vimos que el espacio era interesante y para eso July había dejado todo lo que había invertido para hacer la estructura para colgar los tachos de luces y nosotros ni tontos le preguntamos si iba a continuar y dijo que no, entonces conversamos con la persona encargada del teatro y nos quedamos ahí. Y estuvimos en el Julieta con tres obras seguidas.

¿Cón qué obra se estrenan como Plan 9?

Con Las vacaciones de Betty, de Durang.

¿Y cómo les fue?

Tuvimos un muy buen inicio, la segunda obra nos fue un poco menos, y con la tercera peor aún. Entonces en vez de crecer, fue al contrario. Y creímos que la gente tenía muchos peros con el espacio. La boletería se abría tarde, la gente esperaba afuera. Y después de esa experiencia decidimos coger otros teatros pero así itinerantes.

¿Por dónde pasaron?

Primero estuvimos en el Teatro Julieta, después nos fuimos al Centro Cultural de la Católica, luego llegamos otra vez al Británico, y no fue hasta el 2008 que la asociación llegó a la Biblioteca Nacional de San Borja porque encontramos el espacio vacío que nadie usaba. Fue entonces cuando decidimos hacer un pacto con la Biblioteca y con el BBVA para convertirlo en una sala, la misma que en ese tiempo se bautizó como teatro Mario Vargas Llosa. Hicimos muchos espectáculos y nos fue muy bien. Pero el Estado es una mierda. Trabajar con ellos es un asco. Se quemaba un foco, entonces tú estabas obligado a escribir una carta: “Señores se ha quemado un foco”, y el foco podía demorar seis meses en llegar, y a los seis meses llegaba el foco, pero en ese lapso ya se habían quemados tres focos más. Había un grupo de bibliotecarios que no estaba de acuerdo con que haya un teatro en una biblioteca. Era muy complicado. Todo era para mañana a ver si te aburrías. Si no hubiese sido por estos problemas con el Estado estaríamos ahí todavía. Y de ahí llegamos al Teatro Larco que fue el lugar donde Giovanni y yo estudiamos con Alberto, entonces había feeling.

¿Cómo estaba el teatro?

Estaba hecho mierda. Parecía un clóset cerrado, olía a humedad, las butacas eran otras, unas bien viejas. El telón estaba parchado. Se usaba para teatro para niños de vez en cuando pero para esas obras no interesa cómo esté el teatro. Teníamos algo de capital y decidimos producir menos y renovar con fuerza el teatro. Llegamos el 2010.

¿El actor nace o se hace?

Qué difícil. Yo creo que hay algo natural, que es el placer. Yo creo que nadie te puede enseñar a disfrutar a actuar. Porque es una situación poco cotidiana. Estar parado frente a otros ojos que te están mirando. Yo creo que tienes que tener una predisposición al juego a exhibirte. No necesariamente a exhibirte a ti mismo porque muchos actores son tímidos y el salir como uno mismo es aterrador, y el personaje es el que los ayuda a jugar contigo mismo con tu compañero y salir, y divertirte. A contar historias. Todo lo demás se hace. Por eso cuando yo hago casting para mi taller lo único que me interesa es ver si te estás divirtiendo o no. No importa que te hayas olvidado la letra, que estés nervioso, porque para eso vas a estudiar. Pero si veo que te parece bacán estar ahí, si veo esas ganitas, esa cosita en los ojos, siento que te has preparado un poquito, que lo has gozado que hay un disfrute aunque sea masoquista, yo digo que sí.  Que pase.  Lo que sí no me gusta es cuando le pregunto al que está postulante “por qué quieres estudiar teatro”, y me dice “ah porque me encanta el teatro, siempre quise hacer teatro, es mi sueño”. Y cuando le pregunto “¿y qué obra has visto últimamente?”, y se queda “ah… eh… vi una obra en el colegio… ah…”. O sea, si quieres hacer teatro y no consumes teatro, bullshit! O sea si te gusta el teatro es porque ves teatro porque estás conectado con el teatro. Sino lo que te interesa es actuar pero en tele o cine. Pero como esto es para formación teatral, necesito que no me mientas. Ahora, si hay alguien que es honesto y me dice “he visto poco teatro en mi vida”. Yo compro. Porque es leal y también hay que dar oportunidad. Pero si hay esa típica pose de “me encanta el teatro, amo la actuación”, y de ahí me doy cuenta de que me está metiendo el dedo. Chau.

¿Qué es un director?

Un cómplice. Un director es alguien que ayuda a los actores a contar la historia que alguien escribe.  Es un puente, una comunicación entre el dramaturgo y el actor. Creo que es un jugador que está sentado en la butaca echando porras al equipo. Yo siento que es un soporte, una ayuda. A mí me encanta dirigir pero cuando tengo la posibilidad de actuar, yo digo que sí. Porque ahí está el fuego del teatro. Si el actor es el fuego del teatro, el director es la persona que trata de que el fuego no se rebalse ni que se apague. Es el encargado de que el fuego se mantenga ahí, bonito, bonito, bonito. Que alumbre que de suficiente calor. Es un guía, alguien que conduce. Los que quieren ir a un lado son los actores, y el director te va a llevar por el camino adecuado. Te va a encarrilar.

¿Siempre quisiste dirigir?

Yo nunca quise dirigir, yo lo que quería ser era actor. Si ahora yo tuviese los 13 años con los que empecé te hubiese dicho yo quiero ser comediante o humorista. Mis referentes eran Chespirito, Woody Allen, entonces actuar escribir, dirigir, era para mí lo mismo. Porque ellos hacen eso. Era una persona que hace cosas pajas. No tenía bien definido los roles divididos. Y yo no me impuse desde un principio cubrir los tres roles. Primero quise ser actor, luego fui asistente de dirección, luego director, después estuve obligado a producir, y ahora recién me he animado a escribir. Probablemente el sueño de mi niñez es lo que estoy haciendo ahorita. Una obra donde actúo, he escrito y dirijo…. Es gracioso porque en un primer momento quería ser comediante y terminé infartado.

¿Por qué te animaste a escribir una obra tan tuya?

No sabía que era demasiado mía.

Es demasiado tuya

Sí, pero la verdad de la milanesa era que yo no la escribí para actuarla yo, yo tenía a un actor convocado que tuvo que renunciar una semana antes de empezar a ensayar porque se le cruzaba muy jodido. Y tuve que buscar pero todos los actores de mi generación estaban full. En un momento llamé a Pietro (Sibille) que es un talentoso amigo mío, y le dije “Pietro, por favor dime que tú lo harás”. “Huevón, voy a hacer Edipo”. “Oye qué aburrido, ¿cómo vas a hacer Edipo? Ven a hacer mi obra”. “Huevón voy a ser Edipo, no voy a hacer un personaje cualquiera. Soy Edipo”. “Ah ya, anda a hacer Edipo pues conchatumadre” (risas). Entonces los actores de mi obra me propusieron ser Manolo –personaje principal de su obra-. Entonces fue un tiempo de discusiones porque yo no veía en el personaje. Sin embargo, tuve que hacerlo porque no encontré otra persona que lo pueda hacer. Pero me ha costado mucho hacerlo. Parece muy cercano pero hay cosas que yo me he demorado entender de mi propio personaje, conductualmente. Porque yo no soy explosivo, compulsivo, colérico, yo más bien soy más tranquilo, me guardo mucho. Tenía otra energía distinta a la mía.

Pero qué difícil, protagonizar, producir, escribir, y dirigir

Ya verás la causa que me llevó al infarto.  A la segunda semana sucumbí.

Eso fue aparte de los puchos y de la Coca Cola

¡De hecho! Esa fue la gota derramo el vaso. Y yo estoy casi seguro que no me morí porque tenía función que hacer, yo todo el tiempo que estaba en el quirófano pensaba en la obra, en las funciones. Es más, cuando el doctor me dio de alta me dice “ya puede hacer su vida”, y yo le digo, “¿está seguro? porque yo hago teatro en las noches hago esto, esto y esto”. Y me dice “ah, no, no, yo pensé que tenía una vida normal, déjeme hacerle una prueba de esfuerzo es en una semana.” ¡Yo pensaba en la economía de mis amigos, del teatro! Creo que siempre el teatro me ha dado una fuerza sobrenatural.

¿En qué te ha modificado todo esto?

En hábitos de vida. Comer mejor. Chau cigarro. Pero… a ver. Yo siempre he sido muy independiente, desde chibolo. Y ahorita es como que todo el mundo está muy pendiente de mí. Me gusta porque siento el afecto. Pero me siento híper controlado. Y a veces me da un poquito de cólera. Estoy tomando un té, y me preguntan si puedo tomar té. ¡Carajo! Ya déjenme tranquilo. Y tan preocupados estaban por mí, como mi personaje para tenso y le falta el oxígeno, entonces ellos no sabían si me estaba pasando algo o era el personaje. Hasta que yo dije: “ya, hagamos algo, yo no tengo costumbre de tocarme el anillo”… en la entrevista el aro matrimonial para que no se malinterprete… “si yo me siento mal, voy a tocarme el… anillo”. “Si no me lo toco es porque estoy bien, no jodan”.

¿Tú eres de las personas que creen que las cosas pasan por algo?

Absolutamente.

¿Por qué crees que casi te vas ahora? En este momento de tu vida

Creo que es muy pronto para saberlo, ah. Pero en todo caso mi intuición me lleva a creer que debo evaluar prioridades, darme tiempo, no darme tiempo para mí porque mi tiempo es el tiempo del teatro, pero tiempo para los míos. Por ejemplo los últimos dos meses antes del infarto, estaba en mi oficina y en el teatro desde las 8 de la mañana y me iba a 10 y media de la noche. No iba a mi casa. A lo mucho me daba tiempo para recoger a mi hija del colegio, dejarla en mi casa y volver. Pero no me daba tiempo para estar donde tal vez tenía que estar. Yo creo que lo que te enfrenta a la muerte, que en mi caso no fue nada trágico porque todo el tiempo estuve haciendo bromas, no era consciente de la gravedad del asunto, no sentí que me iba a morir hasta que me lo dijeron después. A mí no me sucedió “uy chucha me voy a morir y comienzo a pensar”, pero fue algo así como “casi me muero”, o sea era como una mirada de “qué hubiese pasado”. Y comienzas a pensar en lo que dejas. Tu legado. Y como yo tengo claro que el teatro es efímero. Yo no puedo dejar mi producción teatral a diferencia de un cineasta que puede dejar sus películas, entonces creo en los recuerdos teatrales que pueda tener el público que es bonito pero tampoco es como concreto. Entonces te das cuenta que la gente de teatro queda en la memoria de las personas. Me di cuenta del enorme valor que tienen mis egresados, la gente con la que he creado cosas más cercanas. Porque además fueron los primeros en reportarse. Entonces me di cuenta que quizá estoy quedando en ellos y con lo que decías que las cosas pasan por algo, tal vez por eso me animaba a escribir, sabía que la única forma de dejar cosas es escribiendo.

¿En qué fue lo primero que pensaste cuando ya consciente de tu real situación?

Inevitablemente en la obra. Lo bueno es que el infarto me dio en la clínica. Si no ya quizá ya no hubiese habido obra.

Tienes hijos, has escrito, te falta un arbolito

Bueno tengo un huertito en mi casa de plantas comestibles. Tengo fresas, ajíes. No son arbustos como para mil años pero ahí están.

¿Por qué decidiste hacer una obra con la temática de una crisis de pareja?

Tenía ganas de hablar de la crisis de pareja, no porque yo atraviese crisis en este momento, sino porque vengo de una familia disfuncional de padres separados y a mí siempre me han dejado, ya no felizmente… o por lo menos creo que mi esposa no me quiere dejar… todavía… y, bueno, esa sensación de que te dejen, y de ese abismo, y la disfuncionalidad de una pareja, eran dos ideas que me rondaban por la cabeza y al final dije “¿por qué no las junto?” y entonces ahí nació la obra dentro de la obra que yo la llamo “lo que nos merecemos”, que es esa historia de esta pareja de la ruptura y la historia de este tipo que pierde los sentidos. Y escribí dos historia dentro de una.

Las crisis de pareja y la honestidad, lo correcto e incorrecto…

Bueno yo siempre soy sincero en lo que hago, soy muy honesto.  Siempre estoy buscando, como esa película de Woody Allen, Hannah y sus Hermanas, yo he pasado por muchas religiones, de verdad.

¡La religión! Qué lindo tema, estoy seguro que no eres católico

Yo nací siendo católico como la mayoría de limeños pero siempre reboté por pequeñas cosas. Mi último intento de ser católico fue cuando murió mi mamá. Estábamos velando a mi mamá, e iba a tocar la misa del cuerpo presente. El último acto antes de ir al cementerio. Y antes de que pasen el cadáver yo voy a la Iglesia, yo estaba sin poder procesar nada, me senté en la butaca… en la banca… en la banca de la Iglesia esperando que llegue el cuerpo y estaba el padre preparando sus cosas, y me pregunta “¿sí? ¿qué hace aquí?” “Soy el hijo de la señora”… “¿Puede esperar afuera, por favor?”. Claro, esta es la típica huevada que tiene estos putos católicos, o sea, si viene una persona que está probablemente afligida, supuestamente estos huevones son guías espirituales, ¿cómo van a tener  tan poca capacidad empática? Toda la vida me ha pasado ese tipo de cosas, entonces digo “no, esto no es para mí “. De ahí estuve seis años, casi siete, con una chica judía, antes de ella, cuando estaba con esta duda católica del “no me hallo, no me interesa, no me gusta ir a misa”, cada vez que iba a misa sentía que pecaba más que en cualquier lugar porque mi mente pensaba en todas las incoherencias del acto. Entonces, vi una entrevista a Juan José Bustamente que es un “budista” profesor”, y en ese entonces Marco Aurelio Denegri tenía el programa en cable todavía, y enseñaba en la católica y como yo estaba en la católica averigüé y me metí  al curso del budismo, “budismo uno, budismo 2 “ y me iba a muy bien pero ya la praxis no me gustaba mucho, la filosofía budista sí pero en la praxis había cosas con la que chocaba y como ya me estaba definiendo me metía un poco más en la práctica  o no me quedaba en una cosa  teórica. Luego comencé a estar con una chica judía durante siete años y las cosas iban muy en serio. Y ya hablamos de casarnos y en un momento le dije “¿Sabes qué?, si quieres casémonos por tu religión” porque yo no he soñado nunca con el matrimonio religioso, a mí me da igual pero supongo que toda chica normalmente tiende a soñar con eso y a mí me da lo mismo. Para mí puede ser como hacer una obra de teatro.

¿Tan poco significa una boda para ti?

¿Tan poco?, ¡no!. Al contrario, lo hago de puta madre. Justamente por eso dije “me preparo, estudio, me meto en la huevada, ¿cuánto tiempo es? Como dos años, ya a la mierda lo hago”, es como preparar una obra de teatro. Y por ahí terminé pensando que si me casaba con ella, mis hijos iban a ser de todas maneras judíos porque la religión se hereda por la madre, entonces dije “yo quiero entender la religión de mis hijos”  por lo menos a nivel cerebral y por eso estudié. Lamentablemente  justo  ya  cuando estaba a la mitad del curso terminamos por razones…

… no estabas circuncidado…

Ya hubiese querido que sea por eso… Yo  estoy circuncidado  felizmente, igual no me salvaba porque por lo menos el rabino tenía que hacerte un cortesito por ritual. No me salvaba. No, terminamos por razones de que algunos intereses chocaron porque éramos enamorados de la universidad. Entonces yo me abrí de la universidad para seguir haciendo teatro y ella terminó, ella tenía ganas de hacer su maestría y toda su huevada. Ella quería viajar, quería que vaya con ella, le pareció poca cosa que haga mi teatro acá. ¡Podíamos haber llegado a una solución de pareja! Cabe señalar que no era el nivel de teatro que hago ahora, pero igual era mi teatro entonces comenzamos a discutir un culo.

Claro, ella podía ir a estudiar, eso no iba a romper la relación

¡Obvio! Lo que pasa es que yo comencé a sentir que ella veía que mi teatro era mi “teatrito”, algo pequeño y sin importancia, y que en el fondo de su alma desearía que yo estudiara cualquier otra cosa, cositas así. Entonces nos dimos cuenta que ya los intereses se estaban dificultando, entonces tal vez era mejor que cada quien haga su rollo y que veamos qué es lo pasa en la vida con nosotros.

¿Y no pasó?

No pasó, porque se encontró con un hombre maravilloso (risas). Tiene dos hijos y es una de mis mejores amigas.  Quedamos muy bien.

¿Esta acá?

Sí, claro, nos llevamos muy bien. Mi Esposa la conoce, pero es como  “simplemente no se dio”. Y ya está.

Entonces no eres de ninguna religión

Nada.

¿Crees en algo, en algo superior?

Sí, pero no sé que es, en algún momento te lo definiré.

¿Pero crees que es algo superior?

Mira, yo que he estudiado tres religiones lo que todas las religiones tienen en común es que las religiones están hechas para que no te saques la mierda con tu prójimo. Hay leyes humanas y cuando las leyes humanas puedan tener un pero entonces hay una ley superior  que es la “divina” que regula las leyes humanas entonces las leyes divinas tienen que ver con que no te saques la mierda con el otro, como poder convivir. Hay algo que nos rige, según el tipo de religión pero todas buscan eso.  Digamos que, si cuando me muero me doy cuenta que “chucha era Ála, “chucha era Yavé, chucha era Buda” lo que sea, pero he sido bueno, he cumplido con las cosas que me gustan lo único que sé es que he cumplido con ese concepto.

Un tema que toca  tu obra dentro de la obra es el “amor en pareja”, ¿crees en el amor, en la fidelidad por siempre y en el sacrificio? La verdad…

¡Sí! Toda mi vida he buscado tener pareja, ¡sí!. Desde que tengo 11 años tenía ganas de tener pareja, y descubrí el amor y el sexo a muy temprana edad. Y a las 14 años tuve mi primera enamorada y esa primera enamorada me duro hasta los 19 años y  a los 19 estuve solo, 18, 19 solo. A los 20 tuve la siguiente enamorada que duramos dos años y medio que terminamos simplemente porque su familia era una corrupta, no sabes era la familia más corrupta que pude haber conocido y yo no podía con esa huevada, y terminamos-

¿Cómo Capone así?

Eran corruptos de verdad involucrada con famia del montesinismo. Salí corriendo. Bueno la cosa es esa. Y después estuve un tiempo solito y después siete años con la chica judía, y después dos años o tres solo y después  estuve cuatro meses con mi mujer y después nos casamos

¿Qué?

A los cuatro meses le pedí la mano. Sí, después de siete años de entrenamiento tú ya sabes cuándo…

¿Qué edad tenías?

A los 32 creo.

¿A los cuatro meses?

Sí, bueno la mayoría de tiempo de mi vida he estado con pareja y por lo menos cuando he estado con pareja no he sido infiel,  a veces he terminado cuando ya  te dabas cuenta que ya tenías ganas y ha había otros focos de interés y ahí comenzaba a replantearme “¿qué está pasando en mí?, ¿qué está pasando con la otra persona?”, y antes de cagarla hablábamos y esta conversación llevaba a “dejarla ahí”. Entonces sí, yo creo en la fidelidad y por eso me casé tan pronto, porque sabía que como enamorado funciono, pero cada vez que mis relaciones trataban de ser un poco más serias terminábamos huyendo, entonces dije “voy a empezar por lo serio, a la mierda” porque no quería pasar otra vez por estar cuatro años de novio o cinco años de novio y de ahí empezar a convivir y que aparezcan todos los problemas, ya no tengo ganas. Esa fue uno de las motivaciones. Mira, yo pienso esto y  se lo digo a mi mujer y a ella no le gusta mucho, le parece poco romántico, pero yo creo que es recontra romántico, a mí me suena recontra romántico, yo le digo: “todos los días yo  me levanto y decido estar contigo”, de verdad yo me levanto y la miro y veo mi casa y digo “sí pues, esta es la vida que elegí, es un día más de esta vida”, y cuando tengo función digo “vamos a hacerla, puta que el punto no salió tan bien”, ¡qué chucha!, ya estas con la yuca adentro, ¡a disfrutarla! Yo en la noche siempre le digo a mi mujer “no hay que dormimos peleados, por favor” siempre tengo que mimar aunque sea un poquito las esperezas porque no puedo dormir y no me permite levantarme bien, y yo quiero un poquito ese espíritu pacífico. Entonces yo todos los días le digo “yo decido todos los días amarte porque amar es una decisión, no es natural, biológicamente no hay nada que nos haga amar, no es humano, no es animal, no es nada, es amar, yo todos los días decido amarte, entonces, ya, hoy día no voy a mirar a nadie, otro día no sé que, otro día voy a tratar de acordarme de llamarte, voy a tratar de llegar, voy a tratar de tener una sorpresita y es un chambón”. Obviamente hay momentos que descuido eso, hay momentos, y eso fue uno de los temas que se me ocurrió en la obra, es como a veces por otras cosas que se vuelven urgentes comienzas a desentender a los tuyos, que era lo que me pasaba con las parejas que tuve, en algún momento a otro me enroscaba en el proyecto o en la cosa y claro uno puede aguantar un ratito un nivel de desatención pero que se vuelven tres meses y ya genera yaya… a mí no pero a otras personas sí, porque depende de las sensibilidades. Yo por ejemplo puedo dejar de ver a mis amigos un año, y luego los veo y es como si los hubiese visto ayer y no cambia nada pero sí hay amigos que se resienten y tal vez auténticamente, tal vez hay gente que lo necesita, yo no necesito, yo no necesito estar vinculado todo el tiempo y a veces le duele esas cosas a mi mujer. “¿De verdad, no te provoca llamarme?”. “Es que no pienso, no te extraño, porque sé que te voy a ver, te extrañaría si supiera que no existe la posibilidad de que te vea, sé que nos vamos a encontrar, sé que nos vamos a ver, justamente porque sé que te voy a ver, me permite estar tranquilo, porque sé que te voy a ver”. En cambio cuando no estoy con pareja soy una cagada, de esos laxos de dos años que he estado entre novia y novia soy una mierda, me desequilibro  horrible, me emborracho, me levanto cualquier huevada, mi vida se me vuelve un desorden horrible porque no tengo esas anclas. No sé en qué momento es hora de ir al trabajo. Pero ahora que estoy felizmente casado es hora de decir “ya es hora de que tengo que ir casa, quiero ir a verla”. Entonces a mí el amor me permite ordenarme.

¿Así ella se vaya a vivir un año afuera?

Si es que es un año, me programo. Sea el tiempo que sea. Me programo. Eso es amor.

Solo se pueden ver en Skype

Pero eso depende, he tratado de encontrado a esa persona que más vaya por ese lado, felizmente Carla que también es una workaholica del carajo, podemos tener eso en común.

Entonces, ¿sí crees en el amor para siempre?

¡Por supuesto! Pero si piensas que el para siempre representa la suma de un día a la vez, yo creo que hoy día es para siempre, y mañana espero que sí.

Porque te puedes morir mañana también

Es algo que fue lo que me paso con mi muerte, entre comillas, en el teatro, porque ahora hay gente que me dice “¿Oe hasta cuando dura tu función? Y yo no sé, dice hasta una fecha  pero yo no estoy seguro si llego, así que si quieres verla conmigo, apura, o ¿vas a esperar a que me muera? De verdad yo no sé ni mierda, no sé si voy a cancelar, si un día me voy a sentir mal. Probablemente en algún momento el amor entre Carla y yo se acabe pero no puedo estar pensando en eso, ¿de qué me sirve? Vamos a hacer que esto funcione, entonces. Somos los dos. A ella no le gusta mi frase “hoy día he decido amarte, ay no, como va hacer una decisión, que feo suena” pero es así, es verdad, porque con otra pareja me pasaba que ya me levantaba un día y decía “puta ya no aguanta más un día con esta huevona no soporto más, “¿qué hago aguantando esta huevada?, se acabo”. Todos los días decides, no es natural amar, cuál es la naturaleza de levantarte al lado de la persona, es más nos levantamos hasta el culo, con moco, despeinados, ojeroso, con tos de fumador, ¿quién es encantador cuando se levanta? Nadie es encantador al levantarse.

¿Cómo ves la escena contemporánea del teatro? ¿Es cierto lo que dicen que hay más público?

A mí me parece que es igual, no quiero que suene negativo. Lo que pasa es que yo  siento  que faltan espacios y… es una mierda, es una mierda que esta ciudad no crezca, todo crece menos la cantidad de teatros  cada vez siento que es más difícil de abrir una sala, entonces me preocupa porque siento que hay un montón de gente que tiene muchas ganas y entrenamiento pero que no tiene dónde apoyarse y eso, siento que es la misma problemática de hace años. Cuando yo empecé había las mismas cantidades de teatros lo que pasa es que, unos han muertos y han aparecido otros, no siento que se hayan sumado más durante los últimos 20 años, siento que algunos teatros han muerto para darle cabida a otros.

¿Pero crees que si nacen otros teatros va a haber mayor público?

Probablemente. ¿Porque hay más restaurante? ¿El huevo o la gallina? No crees que comienzas a ver que aparecen restaurantes y además comienza la voceadita “los cocineros cada vez son mejores” entonces dices “hay algo en esta ciudad que está pasando, ¿soy el único cojudo que no va a comer  en restaurantes?, tengo que comenzar en comer en restaurantes si cada vez veo más aparición de  restaurantes, porque la gente quiere permanecer en la huevadita”, entonces, se necesita, porque nosotros somos noveleros, nuestra sociedad es bien novelera, y es más difícil mantenerse que aparecer, por ejemplo, yo le decía a Yordi de micro teatro, porque el año pasado ha tenido un buen año de lanzamiento, “ahora que empieza el nuevo ciclo, tienes que buscar siempre alguna novedad” porque si no la gente dice “ya fui a micro teatro” la gente no va todavía por la obra, va por la experiencia, entonces, todo es así por ejemplo con nosotros cuando relanzamos había mucha curiosidad  el relanzamiento del teatro, entonces ahorita ya no somos novedad , ¿cuál es la novedad? Creo que le faltan espacios

¿El panorama entonces es el mismo?

El panorama es la eterna hipocresía limeña porque no crees que toda esta idea del boom y el teatro y con el poder económico La Plaza y otras cosas, ¿porque no están construyendo teatros? Porque no se puede no hay donde y los teatro que los últimos años aparecieron están dentro de una institución como el teatro de la universidad de Pacifico.

¿Qué buscas en un actor cuando lo llamas?

Hay varios lados de dónde puedo sacar actores. Puedo buscar actores en función hace tiempo no trabajo con él y lo extraño. Tengo ganas de volverá a hacer algo con él o con ella. Los egresados de mi taller siempre están dando vueltas en mi mente. Porque me gusta mucho trabajar con gente que he formado o tenemos formación parecida. Me gusta que sea gente de teatro. Me interesa que tenga tablas. Nunca he trabajado con alguien de tele que no haya hecho teatro. Y el tercer grupo es gente que veo en alguna obra que me gusta o me parece interesante. Normalmente espero verlo en más de una obra. Y le pregunto a gente que ha trabajo con él o ella. Esas son las canteras. Pero, ¿qué es lo que busco? Pero lo más importante de todo es que el actor o la actriz se diviertan. Los siento vivos, me contagian su diversión. Es como cuando vas a un tono y ves a alguien bailando, que no sabe bailar nada quizá, pero que lo disfruta y te provoca bailar también. Te divierte. Yo creo que la vida está llena de familias disfuncionales, entonces en el teatro tu puedes escoger tu familia y como te vas a ver durante mucho tiempo, todos los dais, meses, en horarios que probablemente podrías hacer otras cosas o ganar más dinero, tiene que ser gente que digas “la voy a pasar bien con esa persona, me va a contagiar su buen humor, sus ganas”. Rara vez me equivoco. No tiene que ver que sea bueno o malo. Que es bueno o malo. Tiene que ser alguien que quiera realmente chambear.

¿Qué es lo que tiene el teatro que no tiene la tele ni el cine?

Bueno, no he hecho mucha tele ni cine como para darte una respuesta muy profunda pero a mí lo que me gusta del teatro, y me han ofrecido hacer algo en otros medios, pero me quedo con el teatro porque te permite hacer algo de mil formas diferentes. No siempre lo mismo. Siempre estamos dispuestos a cagarla. A experimentar y diferentes. En todas las funciones puedes hacer cosas distintas. No siempre, claro; pero casi siempre.

Eres curioso…

Sí, yo creo que es una de mis características, eso alimenta mi arte. Soy curioso porque leo un montón. Investigo mucho. Estoy tratando de estar siempre al tanto de lo que hay. Releo mucho también. Y me gusta conversar también. Si veo una peluca ahí tirada de todas maneras me la voy a poner. Claro, tengo curiosad innata. Si veo algo raro de todas maneras de todas maneras lo voy a probar. Si veo algo ahí encima del mueble lo voy a  coger, lo voy a mirar, lo voy a probar. Cualquier cosa…

¿Un cigarro?

(Piensa). No porque ya sé a qué sabe… sabe bien.