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“Dramatis personae o la obra de los escritores”, por Federico Abrill

DRAMATIS PERSONAE O LA OBRA DE LOS ESCRITORES

Escribir es una de las artes más solitarias que existen. Involucra la capacidad de entrar a un espacio físico y sumergirse en el universo al que estás dedicando horas, días, si no meses de atención. Es tan difícil y osado que cuando un grupo de escritores se reúnen es casi como ver un pequeño Big Bang suceder frente a tus ojos. Suelen (solemos) ser personas acostumbradas a dialogar con uno mismo y no con el mundo real de manera fluida.

Gonzalo Rodríguez Risco escribe “Dramatis Personae” juntando tres amigos que se han unido para compartir su trabajo en lo que sería una suerte de grupo apoyo para su escritura mientras el país (y tangencialmente ellos) viven un agitado ambiente político y social. Las ventanas explotan con los estallidos de los coche bombas y los terroristas invaden propiedades capturando rehenes para negociar con el gobierno.

Sin embargo, cada uno de los tres escritores esconde un mundo de inseguridades que son incapaces de comunicar efectivamente con el otro y a medios tintes, el drama de cada personaje se interrelaciona con el otro y con el trabajo del otro.

Esta obra dirigida por Diego La Hoz en 2008 en Lima y ahora, reestrenada con una nueva mirada de Ernesto Barraza creo que muestra sin querer una nueva arista de la escritura… la incapacidad de no poder expresar lo que se siente porque NO ES LO IDEAL. Sin lanzar adelantos de la obra, Ernesto explora un lado totalmente distinto de la pieza y lleva a la obra a nuevos terrenos.

Gonzalo no es solo mi primer profesor de dramaturgia, fue una gran fuerza impulsadora detrás de mi deseo de volverme escritor creo que ha construido su obra de teatro sobre “escribir” basado en la soledad de cada uno de sus personajes sin caer en el cliché pero a la vez sin alejarse de lo que todos creemos que es un escritor y sin olvidarse del principal factor de una obra de teatro, entretener. Para mí esta obra marca un antes y después de mi decisión de escribir y verla de nuevo me ha llevado a entender lo importante que es para mí sentarme frente a una computadora y contar lo que pienso (y con suerte a alguien le importará dos rábanos lo que pongo).

Francisco Cabrera, Alexandra Graña y Stefano Salvini conforman el trío de escritores y Malu Gil y Juan José Espinoza son la viva representación de las mentes fantásticas (o no tanto) de este grupo de escritura. Y se presenta en el Centro Cultural El Olivar de jueves a domingo hasta el 29 de octubre.

Gonzalo es una viva voz de la dramaturgia noventera. Un sobreviviente de esa generación que sin concursos y sin boom sobrevivieron montando obras de pequeño formato en teatros alternativos y con tesón y mucho esfuerzo han continuado escribiendo y formando nuevos escritores. Gracias, Gonzalo. Por Dramatis y por el apoyo (tanto en tu obra como en la vida).

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