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Eduardo Adrianzén: “La religión metida en política es la peor desgracia del planeta” [ENTREVISTA]

Hablar de Eduardo Adriazén es hablar de Carmín (1985), Eva del Edén (2004), Viento y arena (2005), Sabrosas (2008), Graffiti (2008), Magnolia Merino, la historia de un monstruo (2008), La perrocholi (2011), Conversando con la luna (2012), Nuestra historia (2016), y -ahorita, ahorita- Solo una madre (2017), por mencionar algunas telenovelas en las que participó como guionista. Pero Eduardo también es un distinguido dramaturgo peruano -ahorita, ahorita entra a su última semana su obra “Silencio Sísmico” en el teatro de la Triple A-, inmerso en la escena teatral desde hace más de 22 años, no solo como escritor sino también como productor. Abogado sin ejercicio, escritor desenfadado, antiopus a morir, y honesto ateo, así es Eduardo Adriazén.

ENTREVISTA Javier Merino

FOTOS Alba Lucía Cortavitarte

La escena teatral está un poco alborotada desde que David Carrillo se manifestó con la verdad

Dijo toda la verdad. Dijo lo que todo el mundo dice y habla desde hace años pero nadie lo dice El Comercio. Lo dices sentado entre tu grupo de amigos más cercanos, pero todo el mundo piensa eso hace años, y David es un tipo muy bacán, un hombre que en el teatro lo respetan mucho y como lo dijo él, teniendo un teatro y una productora de teatro independiente, fue muy considerado.

¿A qué se le llama teatro independiente?

Ah, cierto, es una denominación un poquito arbitraria, ¿no? Bueno, básicamente, al que no tiene el apoyo de una institución fuerte. Al teatro que no tiene a una empresa sólida detrás que pueda financiar sus proyectos, que invierta dinero y pueda producir canjes.

El teatro independiente es el que pone de su propio bolsillo para hacer una obra

Sí, es lo que hace el señor (Osvaldo) Cattone, que también invierte su plata para hacer una obra. En cambio el teatro del Centro Cultural de la Universidad Católica tiene un respaldo de la universidad, o también el Teatro La Plaza que ya tienen un concepto empresarial marcado con empresas detrás que aportan. Tienen más visión empresarial.

La Plaza y Los Productores son las productoras más grandes en ese sentido

Claro, pero el señor Cattone también, a punta de empuje, siendo teatro independiente, lo ha logrado por más de cuarenta y tres años haciendo teatro en Lima.

¿Tú tienes alguna productora?

No, lo que yo tengo es un teatro pequeño, un teatro de cámara que es el Teatro Racional, en Barranco, que tiene temporadas casi todo el año. Lo que para al teatro es la escuela de Leonardo Torres que ha alquilado el teatro para dar sus clases, y eso es lo que más para al teatro.

Entonces no es una ganancia significativa para ti

No, alcanza para pagar al encargado del teatro, que es José Miguel, sin él no funciona nada, el agua, la luz, el vigilante, los arbitrios, y se acabó.

Pero ya es totalmente tuyo

Sí, es un inmueble que compré el 2008, y con sus altas y bajas, ahí vamos.

PRODUCCIÓN TEATRAL

¿Por qué crees que la gente no va al teatro?

Por muchos motivos. Primero porque acá en el Perú no hay costumbre, no somos Buenos Aires, no somos Madrid, no somos una plaza de teatro donde al público le interese. Segundo, por falta de información también. No existe una cartelera de teatro como las de cines. Teleticket. Ya pero no todas las obras están ahí. Tercero porque hay muchísimas más actividades en competencia, entre las que se encuentra la comida y el cine. Y esto se agrava, en cuarto lugar, por un desinterés de parte de los medios de comunicación por fomentar el teatro, y en general lo cultural. En la TV solo tenemos el canal 7, que promociona teatro y cultura en general, en el cable a algunos de teatro les dan entrevistas y algún sitio. A mí me han invitado más a canal 7 y canales de cable como RPP, Plus TV, pero a los demás canales no les interesa, al menos que haya alguien de su casa o bien mediático. Quinto, no es algo muy interesante para la mayoría. En Lima no existe un interés de un grupo grande por el teatro y la cultura, solo un grupo chiquito. Todo lo que estoy diciendo tiene que ver con Lima, fuera de Lima es otro problema. Sexto porque ir al teatro que parece caro o suena caro.

¿”Silencio Sísmico” la estás produciendo tú?

Por suerte no, la está produciendo la AAA, yo solo voy y sonrío (risas).

¿Tienes algún estimado de cuánto está costando su producción?

No se ha gastado tanto, porque la inversión se hizo en el montaje inicial en el Teatro de Lucía. Es una obra que está hecha para que sea barata su producción. Yo he producido bastante de mis obras. Ahora cada vez menos porque me da flojera.

Eduardo Adrianzén / Café Society©

Haciendo un balance, has ganado o has perdido más cuando has producido

Siempre he perdido (risas). De verdad. Ahora último produje una Microteatro y recuperé casi exactamente lo invertido, diez soles menos pero estoy feliz. Cuando he producido teatro siempre he perdido un montón de plata. Pero tampoco me preocupaba porque no esperaba ganar. Era el hecho de tenerlas, de hacerlas, no iba a esperar sentado a que alguien venga y me diga “quiero producirla”. Trato de economizar, no soy un productor de teatro nato, me he metido a la producción cuando no ha habido nadie a quien le interese asumir la producción. Pero finalmente estos años estoy trabajando con gente que se arriesga y se anima a hacerlo.

En el Perú, en teatro, ¿qué papel desempeña un productor general y uno ejecutivo?

Un productor general es el que da la plata y el productivo es el que hace las cosas. Yo normalmente soy productor general porque siempre tengo a alguien que se encarga de hacer las cosas. De joven si he sido ejecutivo pero ahora ya me da pereza.

Es distinto en Argentina, Colombia, México

Sí, en cada país funciona diferente. Incluso el término es muy variable, en el mundo de la TV y en el cine también cambia. Son realidades diferentes. En teatro, acá el productor ejecutivo es el que administra el dinero, pacta un presupuesto con los talentos, se encarga de conseguir todas las cosas. El general es el que da el dinero y espera recuperarla. O si todo sale bien de ganar más. Aunque sea un poquito más. Pero eso es acá. Funciona así en el Perú. Yo varias veces he dicho “tengo un plata y quiero hacer esta obra porque tengo ganas, y si no pongo la plata no la va a poner nadie porque no ha ganado ningún premio, ningún auspicio, entonces quiero hacerla”, o a veces hay gente que dice “quiero producir esta obra”, entonces yo no me entero de nada, solo sonrío y soy feliz.

¿Qué tan sustancioso es ganar por los derechos de autor?

Ya normalmente no pido derechos, porque ahora la gente ya casi no gana. En el Perú no me interesan los derechos de autor, porque no hay mucho que ganar. Donde me interesa es en el extranjero, ahí sí hay mucho que ganar.

El famoso 10%

Sí, el 10% de la taquilla.

¿Qué ha sido lo más jugoso en derechos de autor que te ha caído?

Bueno, a mí Plan9 me dio una taquilla simpaticona cuando hizo “La tercera edad de la juventud” en el Mario Vargas Llosa, los mejores derechos que me han pagado en el Perú. Ellos como productora súper legal, y fue bacán. Porque el trabajo lo hice en 1999 y en el 2011 la pusieron en escena. Qué gusto.

Es complicado también conseguir un espacio, si quieres producir una obra debes tener un teatro, y para reservar un teatro hay que hacerlo con un año de anticipación, y eso, porque hay teatros que ya tienen exclusividad y que tienen contrato por dos años

¿Sabes qué pasa? Que ha pasado lo que tenía que pasar. En la medida que hay ya universidades y talleres que profesionalizan esto, sale una recua impresionante de gente. O sea, salen docenas de jóvenes valores cada año, y todos quieren evidentemente mostrar su talento porque saben que no hay otra manera que los vean. Entonces buscan un teatro para montar lo que buenamente lo que puedan. Si antes había diez que competían, ahora compiten cien. Porque tienes a la Católica que saca gente, la Ucsur que saca gente, la Ensad que saca gente, el Británico, el taller de (Roberto) Ángeles, de David (Carrillo), de Bruno (Odar), de Alberto (Isola), de Sergio (Galliani), de Leonardo (Torres), de Aranwa, y muchos más, si me estoy olvidando de un amigo por favor no me vaya a pegar. Y sumandos todos estos, sale una tonelada de egresados todos los años. Estudian un año, dos años, cinco años y salen a un mercado que ya está saturado, pero bueno. ¿Qué vamos a hacer? Sobrevivirán lo mejores. Darwin.

Qué terrible

Horrible, cruel, malvado. Qué miedo.

Hace unos años no había mucho esto, y quizá por eso se decía que había un boom teatral

Sí, parecía, era una ilusión. Hubo una ilusión. Ahora, siempre ha sido así en realidad. La competencia siempre ha sido así de fuerte porque es una profesión más difícil. Dentro del abanico profesional, es más complicado. Así como un escritor, dios mío, ¿de qué vas a vivir?

¿Así era cuando empezaste?

Cuando yo empecé era distinto. Encontrar a un guionista de TV era más difícil, muy raro, y por eso yo encontré al toque trabajo, y me quedé hasta ahora. Ahora, en cambio, como las carreras de comunicaciones están botando toneladas de egresados, es más fácil. Y la competencia mucho más complicada. En ese tiempo no había, ahora ya puede hacer 50 que postulan con maestrías afuera en guion, en escritura, y con un montón de títulos. En ese tiempo todos querían hacer cine nomás.

¿Qué edad tienes?

Yo tengo 53.

Si tuvieras un hijo y te dice “papá, quiero ser actor”

Yo le diría “ay dios mío, qué desgracia, qué horror, qué pena, qué lástima que no quieras ser ingeniero o médico como tu abuelo” (risas). Pero igual le diría, hijo piensa que hay muchos más campos en el teatro en los que te puedes desarrollar, no solo en la actuación, o no solo hacer televisión. Hay más. Finalmente es una carrera de resistencia esto. Es una carrera de largo aliento. Normalmente, salvo excepciones de actores con mucha suerte que desde pequeños son muy buenos y entran al campo, un actor no está constantemente en el medio. Hace unas novelas o unas obra y ya. No eres conocido. Y lo más importante, no eres bueno. Y por lo general si entran a los 22 al mundo actoral, a los 32 recién la gente sabe quiénes son.  Demoran unos diez años en hacerte un nombre.

¿Los escritores?

Los escritores igual. Sea guionista, novelista, dramaturgo. Demoras bastante para vivir de tu chamba y hacerte un nombre. Yo recién a los 30 años viví de mi trabajo, ya puedo comer de esto, puedo pagar el alquiler de un departamento, dije “ya, tengo algo sostenible”. Después de nueve años trabajando sucedió eso.

¿Estudiaste acá?

Sí, en San Marcos.

¿Qué estudiaste?

Derecho. Terminé el bachillerato el año 87. No ejercí ni tres minutos y medio, por suerte, pero ya había entrado a trabajar el 85 a los 21. Y era lo que quería hacer en la vida, y me quedé ahí por siempre.

Te soplaste todo sendero

Me soplé las huelgas, a sendero y todo lo que te puedas imaginar. Estudié en la escuela de cine de Cuba, en la primera promoción, y luego volví porque no quería ser cineasta, quería escribir telenovelas y teatro. Hice una licenciatura en educación en la católica para poder enseñar ahí. Y es todo lo que tengo. Luego me dio flojera enseñar, así que ya no enseño.

No estudiaste nada de teatro

Cero. Todo fue empírico. Pero yo voy al teatro desde que tengo cuatro años, mi familia siempre ha estado muy conectada con el ambiente cultural. Desde pequeño quería hacer TV, no teatro. Y estudiar comunicaciones cuando acabé el colegio, para comenzar recién se hacía una carrera, antes no lo era, a los quince, era muy caro. Entré a San Marcos y ahí me quedé.

Pero parabas con la gente de Literatura

Sí, paraba con ellos, me hubiese gustado Literatura pero vi que más fácil era estudiar derecho. Hacía periodismo, trabajé en radio, hice todo lo que pude hasta los 21. Debo ser la última generación de empíricos, porque ahora ya todos tienen carrera y títulos.

Eduardo Adrianzén / Café Society©

DEPRESIÓN DE LA TELEVISIÓN

¿Cuál fue tu primer trabajo en TV?

Carmín, el 85. Ahí entré como asistente de guionista.

¿Cómo es que de la TV te fuiste al teatro?

Yo comencé a hacer teatro cuando ya tenía diez años en la TV. Dije “quiero hacer teatro porque ya conozco cómo es el mundo del teatro por dentro”, hice talleres de actuación de dirección. Le agarré más confianza y aproveché que en ese tiempo era famosito en la tele. Me parecía el teatro más fácil, con siete personajes y no con ciento cincuenta como hay en una novela y escribí “De repente un beso” que fue primera vez en el teatro. Me encantó hacer teatro. De ahí postulo al concurso de teatro nacional y gana “El día de la luna”, que fue como “wow, el teatro me quiere”, la produjo el teatro nacional y tuvo mucho éxito.

¿Cuántas obras tienes escritas?

Tengo veintidós hasta el momento. Y si no me muero tengo proyectado hacer dos este año y el próximo año otro.

¿Cine has hecho alguna vez?

No, porque en mi tiempo los directores querían hacer la película de su vida, cosas muy personales. Yo no encontraba orden en su cabeza y me daba flojera, porque en el tiempo que se demoraba escribir una película yo me había cuatro novelas. Ahora ya no, el mercado ha cambiado. Tampoco me jala. Pero ahora hay mucho trabajo en cine. Yo tengo problemas de armar un equipo de rodaje para TV porque todos tienen trabajo en cine. Antes andaban desesperados, pero ya no. La televisión está deprimida en este momento. Hay muy poca producción de ficción. Ese es mi campo y es muy pequeño.

Ha bajado en todo caso

Sí, en los 90’s había mucha producción de ficción. Y en todo caso se ha centralizado en solo un canal, antes había dos o tres.

Estás trabajando con Michelle Alexander

Sí, ella tiene un contrato a mediano plazo por lo menos con canal 4 y yo tengo un freelo con ella constante. Y estoy contento. Yo trabajo con una productora independiente que es Del Barrio, pero con el canal que he trabajo directamente es el 7, pero en este momento no trabajo directamente con ningún canal. En el 2 hay novelas que han producido y no las han pasado no sé por qué.

¿Crees que la televisión es el reflejo del público?

No necesariamente. Yo creo que la televisión es el reflejo de lo que los dueños quieren hacer. La TV se maneja por lo que un grupo de gente cree que es lo mejor. Porque le simpatiza más, porque el lobby es mejor. Es el reflejo del alma de los productores. De la mentalidad de los que llevan el negocio.  El público consume lo que hay. Eso te lo demuestro sencillamente, en los años que había tres o cuatro canales cualquier cosa tenía 28 o 30 puntos porque no había más para ver. Y tú podías decir “ay, al público le gustaba mucho esto porque tenía 30 puntos”, pero bueno si solo tenía tres o cuatro canales tenía por fuerza que verlo. Ahora, ciertos sectores no consumen TV porque tienen otras plataformas como Netflix y el Internet, y claro ha bajado el consumo de TV. Claro, este es un público muy chiquito, la señora que vive en Puente Piedra y que protesta por el peaje no ve “Game of Thrones”, ve “Al fondo hay sitio” y por suerte mi novela, “Solo una madre”. Lo popular, eso es lo que más se consume acá.

Solo una madre… Siempre hay madres en el nombre de las telenovelas, ¿no?

Sí, siempre, todo lo que tenga madre pega (risas). Donde pongas madre siempre funcionará, mira el público que yo tengo en canal 4 a esa hora es en un 60% público femenino, C, D, E. Este es mi público más fiel. Si no sabes cuál es tu público, no vas a ningún lado.

En teatro sí es más libre la cosa

En teatro tú puedes hacer lo que quieras porque al final van a ir veinte gatos. Si yo tengo 60 personas por noche yo estoy contento. Sé que es una minoría.

Por noche cuánta gente está prendida de tus novelas

Por noche tengo 24, 25 puntos. Y el punto equivale a unas 70 mil personas.

¿Desde hace cuánto trabajas con Michelle Alexander?

Con ella trabajo desde el 2005, pero así seguidito desde hace unos seis años, bastante tiempo. Esta tiene 85 capítulos y de ahí hacemos otra novela y así.

DRAMATURGIA Y GUION

Eduardo, hay dos términos que mucho se confunden en el mundo del teatro, del cine y de la TV: guion y libreto

Ya, sí. Mira, libreto es un término que se puede usar para distintos papeles que llevan escritura, como un guion audiovisual, un libreto de show, un libreto de entrevistas, es una palabra más genérica para todos los formatos que necesitan papeles escritos en la televisión, y también se usa para el teatro. Sobre todo en la vieja escuela se usa “mi libreto”. Lo que no deben usar en teatro es la palabra guion. Eso nunca se debe decir. No existe el guion teatral, guion es un término netamente audiovisual.

Cada vez hay más interés por la dramaturgia en el Perú

Nunca ha habido tanto apoyo a la dramaturgia como ahora. Ya hay concursos por regalas, está Sala de Parto, el del Estado, el Británico, el de la Universidad de Lima, y más. Pero también hay que ser más rigurosos, yo veo que hay obras que no deberían ganar, pero bueno. Y a los que ganan les diría que monten por su cuenta, en mis tiempos nosotros montábamos porque nadie ganaba nada.

Cuáles son tus consejos para estos dramaturgos que recién comienzan

Ser más osados. No medirse tanto. Me encanta la dramaturgia que se manda, que habla de cosas terribles, conflictuadas, que no temen ir al fondo, más locas. La dramaturgia loca, rara, que se mandan me gustan, no me agrada la dramaturgia que es más correctita. Esa dramaturgia correctita no me gusta, los que quieren quedar bien y tienen miedo del qué dirán, no me agrada. Siento que hay mucha preocupación por ser light y eso ya no va funcionar, va a funcionar lo que sea más loco, más osado. ¡Hay que dejar el miedo y ser más innovadores! Quiero ver más obras que no sienta que ya las vi. Tampoco quiero ver televisión en el teatro. Lo detesto. Escena uno hablan, hablan. Escena dos, hablan, hablan. Quiero teatralidad, que se cree un mundo, en algo que no existe, o que sea una visión que no haya tenido. Hay veces que los dramaturgos no quieren escribir sobre un tema porque piensan que no va a ir nadie, bueno yo le diría que lo intente y que no vaya nadie, de pronto va bastante gente porque es diferente y no has tenido miedo de tocar ese tema o de hacerlo de esa forma. ¡Hay que ser locos, transgresores, no sean correctos en el teatro!

Eduardo Adrianzén / Café Society©

¿Tienes alguna forma de escribir o sigues un modelo?

Lo que no debes hacer es creer que una obra debe escribirse, acto uno, acto dos, me parece útil lo aristotélico, me parece bacán aprender a escribir de acuerdo a lo clásico; pero de ahí, a decirte “así se tiene que escribir”, no. Cada autor escribe como le nace del forro si es que quiere ser un autor, o de repente no quiere ser un autor y solo quiere escribir cosas bonitas y correctitas. Quizá te funciona escribiendo en el caos. Por eso yo no puedo enseñar dramaturgia, creo, porque digo “esto sirve como un recetario, y si no les sirve, chau”. Yo no estructuro cuando escribo teatro, en TV, sí. Porque la TV necesita que sea así. Pero en teatro, soy más libre, lo que hago es deschavarme y voy adónde vaya. No entiendo el teatro si no es un espacio de libertad. Y te puede salir una torta deliciosa o un pudín horrible. Pero ya lo hiciste, lo probaste y seguirás intentando. Y si puedes ir a un espacio chiquito y montarlo para que vean tus amigos, genial, hazlo.

Como en el Racional

Claro, ahí montan cada pastrulada, no sabes, y está bien, me encanta. Alguna ligas, otras no. Lo que yo creo es que hay que tener un poco de conchudez y de ganas de ser muy abierto, libre en el teatro.

Te gusta mucho Lorca

Hice una obra sobre García Lorca, y sí, es porque me parece el mejor dramaturgo en lengua castellana.

¿Qué es el arte para Eduardo Adrianzén?

A ver, que no sea Wikipedia porque eso es fácil. No es algo que yo busque, no es algo que me preocupe, no me siento y digo “voy a hacer una obra de arte”, yo hago lo que quiero hacer. Creo que el arte es algo que viene o no viene, pero viene luego. Passolini hizo arte con una de las cosas más horribles del mundo. Todo depende del momento en el que estás. Piensa en el momento en el que se hizo. Estamos en un momento muy post. En las artes plásticas, si no sé qué es arte, ¡madre santísima, qué cosa es arte ahí! He visto cada cosa, que ya no sé. Yo no me levanto para hacer arte, porque no me interesa la posteridad, no me importa si cuando me muera no me va a leer nadie más, ¡voy a estar muerto!, ay, no me interesa (risas).

¿Qué es la cultura?

Todo lo que se respira. Todo el quehacer humano, para lo bueno y para lo malo, todo es cultura. La alta cultura, la cultura combi, la cultura popular, la cultura culinaria, todo, todo es cultura.

¿No quieres hacer narrativa más adelante?

De pequeño hacía cuentos, pero quiero hacer crónicas periodística narrativa en el futuro, pero… no sé, la vida es… no sé.

ENFOQUE DE GÉNERO NO IDEOLOGÍA DE GÉNERO

Ahora hay todo un tema con la mal llamada ideología de género, que es el enfoque de género, un problema que se viene arrastrando porque no hay una separación marcada entre el Estado y la Iglesia

Mira, sí, primero no existe ideología de género, existe el enfoque de género. Estamos en un país tan jodido que eso es un problema, desde que entró el Opus entró acá todo se está yendo al demonio. Yo soy Antiopus a muerte y lo digo dónde sea, me importa un cohete. Escucharlos es como escuchar a los loquitos que dicen que viene el fin del mundo. Hay todo un tema de manipulación religiosa, de fanatismo. Darle un valor de interlocutor a esa gente que busca argumentos en la biblia es como dar un valor de interlocutor a que te hablen del pato Donald. Estamos hablando de gente que habla de fantasía, y lo peor es que quieran meterlo a la política. Cuando la Iglesia se mete en la política es realmente terrible. Yo soy ateo, carezco de fe, me interesa la religión como un fenómeno cultural. Me parece raro que el Estado tenga que ver con la fe la gente. No tiene absolutamente nada que ver.

Debería haber una separación, pero ya

Es que sí, y debe ser de inmediato, sino habrá un problema gravísimo, y es algo que se viene arrastrando ya hace muchos años, y si no se resuelve vamos a acabar con los musulmanes locos, como ISIS, matándonos. Hay muchos ejemplos de países civilizados hasta que entraron los fanáticos religiosos, Irán, Irak, etc.

La religión tiene su lado bueno y su lado bien malo

La religión, como todo en la vida, tiene su lado bueno y su lado malo, metida en política es la peor desgracia del planeta, es una tragedia griega. Las religiones metidas en política son las ideas abstractas metidas en lo concreto que es un Estado y en políticas de Estado y eso es mortal en cualquier parte. La religión en el día a día para unificar y para creer que existe algo más allá, está bien. Habría que ser muy mala onda para molestarlos seriamente con eso. Hay que dejarlos creer. Pero por favor que no se metan a política. Opus, talibanes o cristianos, son iguales, son terribles. En el Perú el Al Qaeda funcionaría fantástico con la religión. Cuando tenía mis 25 años yo creí que la religión iba a ir decayendo en el futuro, pero a mis 53 años me asusta esto porque se ha vuelto más serio que antes, incluso, y está trayendo problemas serios.

El apocalipsis, Eduardo

Qué apocalipsis (risas), la gente tiene miedo porque no tiene certezas, se siente más en peligro, entonces la religión vive brindando consuelo ante el miedo, y se aferran a lo intangible que es una fe, que calma a la gente, y creo que la gente de arte tiene fe en otras cosas como en los cuadros que pinta, en lo que escribe, en sus obras de teatro. Esa es su fe. Eso, es fe.

Eduardo Adrianzén / Café Society©

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