Entrevistas

Fernando Luque: “El teatro permite al espectador tener una reflexión a partir de una experiencia” [ENTREVISTA]

La última vez que entrevistamos a Fernando fue para Hamlet, en donde interpretó de manera ejemplar al personaje más icónico de Shakespeare. Ahora, en el amo Harold, Luque interpreta a Hally, un joven contrariado por un mal que en la actualidad sigue infectando a la sociedad a nivel mundial: la discriminación en sus diferentes formas.

ENTREVISTA Katya Anamaria

FOTOS Ángel Romero

¿Tú crees que ha cambiado mucho la forma en que tocan la discriminación en el Amo Harold a cómo es realmente este tema en la actualidad?

En los contextos peruanos con los de Sudáfrica (en donde ocurre la historia) hay muchas similitudes. Hay rasgos del racismo peruano que son muy particulares, exclusivos de este país, que tienen que ver con el mestizaje o sea que no hay blancos y negros. Aquí hay blancos, cholos y lo cholo es como un espectro enorme. En el que también se incluiría lo blanco, y es más una cuestión cultural. Hay un texto de (Nelson) Manrique que explica que es muy difícil de explicar cómo funciona el racismo aquí, hay unas personas que son consideradas cholas por otras personas, y luego ellos mismos no se consideran cholos y luego cholean a otros, y es una cosa bien compleja. Pero en todo caso sí se da una discriminación y existe una cultura blanca y una cultura chola. Y por más que a veces no tenga tanto que ver la piel sino la cultura, hay discriminación, está latente en nuestro grupo social, pero menos. El proceso de desaparición del racismo es una cosa inevitable. Eso no quiere decir que debemos estar menos vigilantes o dejar de hacer obras que presenten al espectador esta realidad. Me parece que tenemos derecho a tener esperanza.

Esta es la opera prima de Adrián, ¿qué diferencias encuentras en su forma de dirigirte a diferencia de otros directores teatrales más experimentados con los que has tenido oportunidad de trabajar?

Él dirige con una meticulosidad, con un nivel de detalle muy particular que no he percibido en otros directores, y lo loco es que a partir de esos detalles en los que él hacia énfasis yo he podido a empezar a construir el personaje en diferentes perspectivas que no tengo, generalmente los directores de teatro se fijan en cosas un poco más globales como la acción. Pero Adrián tiene una manera de dirigir como por ejemplo en cómo movía el lápiz y cosas así, son gestos muy chiquitos pero que si le prestas atención revelan una faceta de la psicología del personaje, del comportamiento, su conducta, que a mí como actor me sirvieron para darle más profundidad al personaje, descubrir nuevas cosas, nuevas posibilidades.

Es la primera vez que trabajas con Luis Sandoval y Alejandro Villagómez, ¿qué tal la convivencia con estos grandes actores?

Ah genial. Yo no conocía a nadie hasta después de empezar y ha sido fantástico, Lucho es un hombre experimentadísimo ha dirigido Kimba Fá y toda una serie de espectáculos que reivindican la cultura afroperuana. Y Alejandro ha trabajado mucho con Lucho, ya se conocían y son excelentes actores, escuchan mucho en escena. Eso es muy grato.

Fernando Luque / Café Society©

Hablando específicamente de tu personaje “Hally”, ¿qué es lo más difícil de interpretarlo?

Lo más difícil fue hacer que el final no sea algo abrupto y brusco sino que tenga una coherencia con todo lo que va pasando antes porque si tú vez la obra, la vas leyendo y no te esperas lo que va a ir sucediendo, y está bien porque la idea tampoco es vender al personaje, pero ese límite de no dejarlo claro, me costó. Adrián siempre me decía que no vendiese mucho el personaje y que el chico era así naturalmente y ese trabajo de sutileza fue complicado y lo más sencillo fue la parte romántica. Al ser un personaje menor me permitía explorar un tipo de situación emocional que ya crucé. Ya viví ese tipo de momentos, frustraciones y mi propia experiencia me fue útil.

En la obra hay un lazo especial entre “Hally” y “Sam”, ¿cómo describirías esa relación?

Es una relación muy extraña porque para empezar se conocen desde que “Hally” tiene 10 años y a pesar de que Hally, que tiene un padre que aunque no está ausente, lo último que hace es ser padre, es un obstáculo, un ser que da vergüenza, es alcohólico, despreciable  y aparte es lisiado, algo que no da vergüenza pero su forma de llevar su enfermedad lo es, la llevo de la peor manera convirtiéndose en un drogadicto, entonces la imagen paterna de Hally no es que no  existe sino que es terrible  y el personaje de Sam la reemplaza sin que eso sea evidente, solo empieza a ocurrir. Pero contrariamente, es Hally quien le enseña a Sam a escribir, geografía, cosas intelectuales por así decirlo, entonces es como su maestro en algunas cosas, pero sin lugar a dudas Sam tienen una actitud paternal frente a él y no solo una actitud, es un buen padre y se convierte en su imagen paterna sin quererlo y sin que Hally lo piense posible. Hally no solo es racista sino que se cree superior por el hecho que le enseña y que sea más inteligente que é,l pero es Sam el bastión emocional, ya que es un hombre muchísimo más maduro y le enseña a Hally como vivir, también trata de convertirlo en un hombre, trata de suplir la imagen fallida del padre y lo hace bien solo que lamentablemente tiene el problema del racismo interferido entonces es una relación bastante tirante que en algún momento va a explotar y la obra trata del momento exacto donde estalla.

¿Qué crees que Adrián quiere mostrar con esta obra? ¿Cuál es la enseñanza que deja el Amor Harold y los muchachos desde tu punto de vista?

Hay varias metáforas en la obra, para empezar está la relación humana hermosa atravesada y destruida por un mal cultural, el racismo en este caso. Luego está la metáfora del baile que es muy hermosa que el ideal en la vida sería que todo fuera un baile entre todos los seres humanos, una cosa armoniosa. Luego está la metáfora contraria que todos podemos bailar, pero hay gente que no sabe bailar y no solo que no sabe, sino que te meten cabe y te frustran tus deseos de bailar. Y finalmente esta la metáfora más importante me parece que es la de Sam perdonando a Hally por el daño que le ha hecho. Es muy semejante al perdón que hace Nelson Mandela frente a toda la sociedad blanca. Porque cuando Mandela llega al poder, no saca los tanques y arrasa con los blancos que, hasta cierto punto, lo pudo hacer, porque los blancos hicieron trizas a los negros en Sudáfrica. Los oprimieron desde todas las perspectivas y Mandela cuando llega al poder perdona y es bien importante esa metáfora porque cuando perdona no lo hace por debilidad sino por fortaleza, porque está por encima del daño que le han hecho. Y yo percibo que la gente muchas veces no lo entiende del todo porque piensan que cuando uno perdona es porque es débil o compasivo o no es contundente en su respuesta con el otro, cuando el perdonar, el verdadero perdón viene de una magnanimidad, de estar por encima del daño que pueden haberte causado. Como un Julio Cesar o Bolívar o un mismo Cristo, este tipo de hombres al que puedes hacerle todo tipo de daño y ellos te perdonan porque son más fuertes, porque les sobra el alma. La figura de quien perdona en este caso Sam que representa la raza negra dejando claro que el color de piel no determina absolutamente nada la grandeza de tu espíritu esa metáfora es fundamental.

Aunque nos estamos alejando un poco del tema, me gustaría saber tu opinión sobre la ideología de género que en la actualidad está dividiendo a nuestra sociedad en dos puntos de vista que no se están defendiendo de manera adecuada. Te lo pregunto porque en la obra, se habla de un tipo de discriminación que es el racismo. Pero este tema también parte de una forma de discriminación.

Es bastante penoso, a mí me da pena tener que debatir el tema de ideología de género, ¿Por qué tener que debatir el tema de alguien que puede expresarse sexualmente como le provoque y explorar su sexualidad de manera libre y plena sin verse sometido o ajuiciado por la mirada del otro? Me da pena estar rodeado de personas que no pueden comprender que la sexualidad es un campo inmenso, que la gente puede explorar todas las posibilidades y solo traen felicidad, es una cosa sumamente privada y no hace daño a nadie. Me da muchísima pena que no se pueda tener un diálogo abierto sobre el tema. Es un tema bien complejo, pero no sé cómo solucionarlo, la idea es hacer movimientos culturales que hagan entender que la sexualidad es una cosa abierta y las posibilidades del sexo son millones y que es absurdo tener una idea parametrada de cómo debe ser el sexo y decir por ideas medievales y absurdas, que salir de esos parámetros es pecaminoso, degradante o degenerativo, que van a llevarte al libertinaje, eso es falso. Uno puede llevar una vida sexual de muchos tipos sin caer en una degeneración o en pecado si es que aún se habla de eso.

¿Y crees tú que, en este caso, el teatro, puede ayudar a comprender esto?

Sí, una cosa es tener una discusión intelectual del tema y otra cosa es comprometerte emocionalmente con un personaje que es lo que hace una historia. Te ofrece una cantidad de personajes, en este caso, un protagonista con el que tú te identificas y hacer que ese personaje transcurra por todo un grupo de experiencias que las que tú, por verte en el personaje, podrías también pasar y que no tienen nada de malo como, por ejemplo, ver que es absurdo parametrar la sexualidad, ayuda. Creo que el arte en ese sentido como experiencia estética le permite al espectador e individuo tener una reflexión sobre ciertos temas de manera distinta a una reflexión intelectual, es una reflexión a partir de una experiencia.

La obra va hasta el 28 de febrero. Los horarios son de jueves a martes a las 8 pm y los domingos a las 7 pm en el Teatro La Plaza de Larcomar (Miraflores). Las entradas están a la venta en Teleticket de Wong y Metro, y en la boletería del teatro La Plaza. También pueden adquirirse vía el Call Center de La Plaza 505-0550.

Fernando Luque / Café Society©

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