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“Habibi, una novela gráfica de amor, dolor y perdón”, por Jesús Santivañez

Aunque el tamaño de esta novela gráfica sea intimidante al presentarse en un magnífico volumen de 700 páginas en un formato muy atractivo, el cual se asemeja a un libro religioso como La Biblia o El Corán, Habibi es impresionante y constituye una verdadera joya artística del género.

Ilustrada en blanco y negro y repleta con siluetas sensuales en arabescos, su complejidad de confección y la ingeniería de sus técnicas narrativas – similar a un perfecto rompecabezas que se va uniendo en danza y armonía – convergen en un balanceado compás de concordia por la tan humana y mágica historia que su contenido nos presenta.

Dodola es una niña enjuta y esclava que en la pobreza de su sufrimiento acoge con ternura al hijo abandonado de otra esclava, quien no desea criarlo y que prefiere su exterminio por parte de los traficantes a cuidar de él en la escasez de su miseria. Luego de salvarle la vida de las garras de la inminente muerte, Dodola, ahora convertida en su madre sustituta, le otorga al bebé el nombre de Zam, quien es Habibi, que significa “mi amado”. Los dos sobreviven por algunos años en una tranquila embarcación varada en medio del desierto, sin embargo ella tiene que prostituirse para que ambos puedan subsistir. Lamentablemente Dodola es raptada y luego vendida por unos traficantes para formar parte del harén de un sádico sultán; mientras tanto Zam es castrado y obligado a desempeñarse como eunuco en el mismo serrallo en el que vive Dodola, aunque durante varios años de servilismo, ninguno de los dos sepa de la cercanía del otro.

Luego de muchas penurias y sacrificios, ambos logran reconocerse y huir de la dictadura del sultán. Aunque Dodola y Zam han sufrido demasiado, juntos salen adelante con su trabajo y superando todo lo malo que han tenido que vivir,  encuentran la paz y el amor en sus almas y se unen como pareja amada, ya que ambos llegan a la consciencia de que el hecho por el cual Dodola en aquel tiempo lejano le haya recogido y adoptado en protección, cuando Zam era aún bebé, el amor había sido el verdadero motivo de tan humana compasión.

Pero ahí no concluyen sus problemas, porque los dos tienen que superar a la castración que Zam ha sufrido y olvidar todo el dolor que esa falta trae consigo en pos de comenzar una vida mejor. La existencia les brinda una nueva oportunidad para seguir viviendo y avanzar hacia adelante: la pareja encuentra a una niña desamparada y la acogen como su hija, reconociendo en el sufrimiento de ella, al amor y al perdón.

La confección de esta obra maestra le tomó a su autor, Craig Thompson, siete años de concienzudo trabajo, y el esfuerzo lo amerita pues el resultado es muy detallado y preciosista en su estética. El talento de este artista ha hecho que en el mundo de la historieta, su nombre sea reconocido y divulgado en diversos idiomas. Habibi es un libro hermoso que contiene una gran cantidad de valores humanos ya que en él se presentan diversas temáticas como la religiosa, la política, la social, la medioambiental, entre otras.

Esta obra presenta muchas técnicas narrativas como el flash back, puesto que mediante recuerdos y vasos comunicantes se unen secuencias de la narración desde el tiempo presente hacia el tiempo pasado. También se han utilizado muñecas rusas, es decir pequeñas historias dentro de la trama mayor, en las cuales se narran de manera intercalada pasajes de La Biblia y El Corán, y de esta forma tratar de reconciliar y resaltar los puntos en común y a la vez edificantes de estos dos antiguos libros morales junto a sus respectivas prédicas religiosas.

Además de ello, Habibi constituye una denuncia a los sistemas de poder en los cuales por los intereses de unos cuantos privilegiados (el sultán y sus allegados) se atenta en contra de los derechos de los indefensos (Dodola y Zam), llegando a cometerse crímenes como el tráfico y la explotación infantil, la prostitución y el hambre, el racismo y la contaminación medioambiental. Injusticias que se ponen de manifiesto mediante la trama de esta grandiosa novela gráfica.

Aparte de todas estas temáticas que presenta este majestuoso libro, Habibi no deja de ser un objeto estético, es decir bello. Uno como lector se puede maravillar al observar la hermosura de su empaste, la delicadeza de las líneas negras que mediante el don de su acertado pincel ha diseñado el autor. Es de resaltar que la historia que se presenta es conmovedora y al comenzar con su lectura, surgen las ganas impetuosas de continuar con su decodificación, página tras página, y seguir sorprendiéndose ante su fina confección y la documentada artesanía que nos presenta un mundo tan diferente al de nuestro contexto peruano, pero del que uno se puede informar y apreciar gracias al talento de su autor.

Habibi tiene todo lo que un libro de tal género debe gozar: hermosos dibujos, técnicas narrativas dinámicas, denuncia social tanto de forma denotativa como connotativa; la confección de un mundo con un anclaje real y a la vez mágico, onírico. Y sobre todo, que el lector sienta que en cada una de las páginas, el autor ha puesto todo de sí, su gran corazón que le ha servido como guía de su desbordante imaginación y de su magnífico pulso.

Al abrir la magia de este libro, uno puede encontrar muchísimo dolor en carne viva y a la vez, un amor tan vasto que nace del perdón y la reconciliación con la vida. Habibi, una excelente obra maestra confeccionada con los conmovedores latidos de un verdadero y transparente humanismo.

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