Columnas

“La humanidad inhumana”, por Vittorio Testi

LA HUMANIDAD INHUMANA

Las Vegas, Catalunya, El Mar Mediterráneo, Siria y Birmania son todas caras del mismo momento histórico que estamos viviendo a nivel global.

Estos primeros 17 años del tercer milenio no parecen la entrada a una nueva época de prosperidad, solidaridad, equidad y respecto reciproco entre los seres humanos. Pintan, más bien, como la siniestra entrada a un túnel oscuro y cada vez más profundo e inquietante.

Este túnel se puede, dándole una configuración inspirada por la misma historia del hombre, definir como un nuevo Medio Evo. Una época de profunda incertidumbre, de aterradora inseguridad y desconcertante ineptidud de las clases dirigentes, políticas como empresariales, incapaces de ni siquiera pensar en cómo dar respuesta a las grandes problemática del mundo de hoy.

La Edad Media 2.0, o mejor definible como Cyber Medio Evo, tiene una característica que constituye su base y su estructura que la sostiene.

La inhumanidad.

En el país considerado, cometiendo un gran error tanto histórico como político, el más libre y democrático, Estado Unidos, tenemos el absurdo de que te hagan abrir tu botella de agua en los aeropuertos, por miedo a los atentados, y por otro lado que te permitan tener 23 armas de guerra en una habitación de hotel y así, “libremente” puedas desarrollar una matanza con connotaciones “hollywoodienses” en una ciudad, ya de por sí irreal y cinematográfica, como Las Vegas.

En Europa, considerado el continente faro de la democracia, de la integración y de la tolerancia, encontramos un gobierno, el español, que por su incapacidad al diálogo, su estupidez en evaluar los cambios, hipócrita en no detectar y reconocer las reivindicaciones de una parte de su pueblo, aplica metodologías represivas del siglo pasado o de países en los cuales quiere exportar su supuesta receta “democrática”.

El Mar Mediterráneo, cuna de civildad, conocimiento, historia y democracia, transformado en una plataforma para los peores tráficos ilegales, y acondicionado, a tumba de inocentes para intentar salvar un modelo de vida y de desarrollo que ha demostrado sus enormes fallas y que a pesar de tener alternativas viables no abandonamos por egoístas, cortoplacistas e ignorantes.

Los innumerables lugares donde la codicia occidental provoca, arma, desarrolla y favorece conflictos regionales para mantener una hegemonía inútil y dañina. En este sentido Siria y Birmania son dos ejemplos que vale por los miles que hay en el planeta.

Como cornisa de todo esto, los cambios climáticos, nuevamente efecto del modelo de desarrollo autodestructivo, nos obligan a convivir y sobrevivir cada día más con la violencia de los fenómenos naturales respecto a los cuales somos víctimas por haber sido victimarios con nuestra forma, inhumana de consumir, modificar, destruir, cambiar en peor nuestro planeta.

Todo esto se repercute en la vida cotidiana con la descomposición de los valores básicos: familia, respeto, convivencia, tolerancia, amabilidad, educación; todo se diluye sobre el altar de la performance, de la competencia, del ser el primero, de que ser ganador, cueste lo que cueste y, sobre todo, de tener la única cosa que hoyen día parece marcar la diferencia entre los que socialmente admisibles y los que están “afuera”, los excluidos por qué no forman parte y no respetan el “sistema”:

¡La plata, El dinero, Los billetes!

No importa cómo, no importa a cuesta de qué o quien, no importa la mierda que descargo en el aire o en la tierra, no importan los muertos o lo afectados, ¡NO IMPORTA!

Nos hemos vueltos bestias tecnológicas idiotizadas por aparatos útiles, si disciplinados, pero trágicos si masificados como está pasando. Es un poco como el turismo, si es limitado tiene aspectos aventurosos, de conservación y respeto, si es masivo vuelve todo un enorme basurero.

Después del Medio Evo, que tuvo una duración aproximada de 1000-1200 años llegó la edad del Renacimiento que devolvió a hombres y mujeres un poco de aquella humanidad que la Peste y las Guerras Infinitas les habían quitado.

Hoy, esta nueva edad media durará menos, no creo más que un par de siglos, y necesitará grandes sacrificios de nuestra parte, sacrificios en términos concretos que son, justamente, inevitables porqué solo frente a la tragedia y a la muerte somos capaces de buscar y encontrar lo poco que nos queda de “humano”.

A pesar de entenderlo, pero no querer verlo, no obstante la hipocresía y el afán de poseer cosas inútiles sacrificando la mayoría de nuestras vidas y tiempo para obtenerlas, y, aun teniendo muy claro que el camino que estamos recorriendo es el más equivocado posible, seguimos en esta inercia hacia la catástrofe.

Por esto, las víctimas, los inocentes que pagaran, las vidas que se perderán no son ni más ni menos que las consecuencias, merecidas.

Somos tóxicos, en el amor como en la guerra, somos nocivos, al medioambiente como a nosotros mismos, somos bestiales, contra los animales así como cuando prevaricamos a nuestros símiles, somos inadecuados e inmaduros, cuando no aceptamos las derrotas o que alguien mejor de nosotros tenga éxito con honestidad y preparación.

Somos un virus pandémico, somos la Humanidad Inhumana.

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