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Mi primera vez, por Federico Abrill

MI PRIMERA VEZ

Siempre hay una primera vez. Tenía 17 años. La primera vez que traté de escribir un monólogo me salió algo que no recuerdo qué fue. Gonzalo Rodríguez Risco fue muy generoso con su comentario y me dijo que debería seguir escribiendo pero me faltaba rigor.  Ese monólogo lo perdí.

Mi segundo intento de escribir algo fue con Claudia Sacha. Con ella el intento fue más grande, una obra de un acto. No fui buen alumno, cambiaba de idea todas las semanas, llevaba borradores de distintas obras toda la semana. Sin embargo, Claudia fue muy generosa y me dijo que necesitaba rigor y pegarme a una idea. Todas esas ideas están en un archivo que algún día espero leer de vuelta. Fue la primera vez que tomé escribir en serio.

Cuando me metí al taller de Alonso Alegría, el taller tenía una meta concreta. Construir una pieza de 15 minutos y escribí una comedia muy simple. Siempre pensaba debo tener rigor y terminé mi primer texto breve. Fui muy feliz y a la vez me sentí un poco tonto por haberme demorado tantos años en concretar una idea. Pero era mi proceso.

Mi primera obra larga la escribí en el taller de Cesar de María. Me acuerdo claramente cuando mandé el primer borrador de mi obra y César me dijo algo muy positivo y que la siga trabajando. El resultado fue mi primer premio de dramaturgia y mi primera obra de un acto. “El Año Que Perdí La Fantasía”.

La primera vez que colaboré en dramaturgia fue con Fernando Castro. No me acuerdo cómo fue que nos juntamos. Solo sé que nos sentamos en un almuerzo y él contaba cómo su papá le regalaba zapatillas y yo le dije que mi papá me decía te quiero a través de la comida. De allí nació “Los Regalos”.

La primera obra que estrené de mi autoría fue “Espacios Vacíos”. Fito Valles vino generoso a contarme una idea y yo le dije que quería escribirla. La trabajé duramente con él. Tenía todos los primeros errores de un dramaturgo que comienza pero creo que logré el cometido principal de autor. Estrenar algo. Tenía 26 años. Fito se convirtió en uno de mis mejores amigos y colaboraremos pronto. Tenemos la promesa de revisar esa obra. Creo que llegó ese momento. Él se animó a ya no dar su idea a otra persona y escribió una bella pieza breve llamada “Proyecto D”, su primera obra breve.

Y así mil primeras veces. Solo menciono las de dramaturgia porque me parece importante que la gente que quiera escribir entienda que es un proceso complejo, hermoso,  distinto y feroz. Cada proceso es único. Cada autor es un mundo y cada obra un universo.

Esta semana termino una temporada como actor en la primera vez que Alejandra Nuñez Elías escribe y dirige una obra. Eso es un gran acontecimiento. Doble valentía. “Eurotrash” es una pieza profunda y sólida sobre un viaje de una madre en busca de la verdad detrás de la muerte de su propia hija. Y esto es el punto de partida de un viaje entre la tragedia del contexto con la sorpresa de lo que esta joven ha dejado atrás (sin tener la menor idea de lo que significaría para su madre). Y cuando veo a Alejandra pienso: “solo Alejandra podría escribir algo así”. Es bonito estrenar como autor y darse cuenta que el mundo de uno estará al alcance de los espectadores para que entren y miren los pequeños universos que hemos creado.

En Microteatro, han estrenado muchos autores interesantes. Es un buen lugar para crear breves universos y tener un primer acercamiento con el público. En esta temporada ha estrenado como autora Monserrat Gómez de la Torre con “El Refugio”. Están por estrenarse piezas breves de Miriam Guevara y Martín Velásquez en un concepto teatral llamado 4/4 en la Sala Arruiseño. Hace poco terminó la temporada de “Puente” de Ximena Basadre en el Teatro Británico quien ganó el premio Ponemos Tu Obra En Escena el año pasado. Y con cambio de teatro y empuje de sus gestores, “Dispara” de Paris Pesantes encontró lugar en Ensamble en Barranco por breves funciones.

Pero en los próximos estrenos pido que, ustedes espectadores, no se pierdan. No tanto por quienes son las plumas detrás de la obra sino por lo esencial de sus creaciones como “El Arcoíris En Tus Manos” de Daniel Fernández; y “Ciudad Cualquiera” de Renato Fernández, sobre un universo particular y poético sobre el día a día de una ciudad. Los Fernández de la dramaturgia.

Escribir teatro es difícil. Escribir teatro en el Perú aun más. Yo he tenido algo de más suerte que otros. He crecido viendo cómo mis compañeros de taller dejaban de escribir y yo no sé cómo he hecho para seguir haciéndolo. ¿Será el rigor que tanto me exigían? Es más, he parado de escribir una obra por entregar esta columna. Y debo volver a ella.

Y si pensaste en escribir teatro, o lo que sea, alguna vez te diría: escribe. Lo que quieras. Con rigor o lo que sea que eso signifique. Como me enseñaron Gonzalo, Claudia, Alonso y César. Mis cuatro maestros esenciales. Sin ellos no estaría aquí. Y gracias a todos los productores, actores, directores y gestores que le dieron bienvenida a mi primera obra y a la primera obra de todos los dramaturgos que inician su carrera.

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