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[OPINIÓN] “El Sentido de la historia y la vida urbana (y ciudadana)”, por Leonel Silva

El Sentido de la historia y la vida urbana (y ciudadana)

“(…) En los sueños, los primeros surrealistas habían depotenciado la realidad empírica en su conjunto, tratando su organización racionalmente orientada como un mero contenido onírico cuyo lenguaje sólo admite ser descifrado indirectamente: al dirigir la óptica onírica sobre el mundo de la vigilia, se desatarían los pensamientos ocultos y latentes que dormitaban en su interior. Benjamin quiso que un procedimiento semejante diera sus frutos en la exposición de la historia: tratar el mundo objetual del siglo XIX como si se tratara de un mundo de cosas soñadas. (…)”[1]

Los escritores y artistas surrealistas como André Breton, Paul Eluard o Max Ernst, pretendían renovar la forma en que el hombre se acerca a la realidad de todos los días: ya el sentido común burgués se presentaba desgastado, carente de interés y esteril. La vida en la Europa occidental de la década de 1920´s estaba en plena ebullición cultural: surgen Dadá, los surrealistas, futuristas, expresionistas, etc. y aportaba cada cual una posible vía de interpretación de su propia realidad contextual[2]. Así, el arte proporcionaba una manera de cuestionar la cultura, la política y la sociedad en su conjunto. La asfixiante vida urbana del capitalismo podía ser redefinida en términos de un mayor acceso a la ilustración y a la experimentación existencial. Podemos sostener que dicho proceso aún no concluye, sino que mediante las nuevas tecnologías se ha ampliado a la totalidad del planeta y es de interés común para toda la colectividad humana.

Entonces, se va haciendo evidente la conexión entre vida urbana y ciudadanía: a mayor desarrollo socio-económico debe corresponderle –al menos en principio—un mayor desarrollo cultural que haga de las personas, seres provistos de una vida genuinamente humana, digna, plena en valores, que pueda coexistir con sus semejantes y exigir un respeto para sus propias opciones vitales. Así la ética y la política, dejan de ser mero activismo o discusión académica y se hacen parte de la vida concreta. He ahí entre otros, uno de los grandes aportes de la vanguardia, en especial, del ya mencionado surrealismo.

¿Qué impidió que esta transformación de las formas de vida urbanas desgastadas, fuese un real cambio a tangibles conductas y costumbres, a lo largo del siglo pasado, al menos en Sudamérica? En primer lugar, nuestra situación política no estaba preparada para semejantes radicalismos. Pero de 1990 en adelante, con la caída del muro de Berlín y con el estallido del uso de la internet y las redes sociales, la utopía está cada vez más cerca: un mundo en el que estemos interconectados, en el que la riqueza cultural de la ilustración, vaya a la par de formas de vida dignas y libres, sin miserias ni sevicias. Un mundo en el que toda regla surgida de autoritarismos violentos sea desplazada por un verdadero espíritu ciudadano para dar paso a la humanidad libre, solidaria y fortalecida en sus convicciones.

[1] TIEDEMANN, Rolf (Intro) en: BENJAMIN, Walter: El libro de los pasajes, Akal, Madrid, 2017: 15

[2] Cf. Para el caso peruano, la crítica cultural realizada por el pensador marxista y autodidacto, José Carlos MARIATEGUI, autor de los 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana, Lima, 1930.

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