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[OPINIÓN] “Equivocarse creando”, por Federico Abrill

EQUIVOCARSE CREANDO

En un proceso de creación, todo se empieza por una idea latente. Una idea que atraviesa el cuerpo de cada uno de los integrantes. Una idea que motiva. Puede ser algo tan sencillo como “queremos hacer una obra”.  Y evidentemente entramos todos a un espacio donde ponemos corazón, cerebro y sudor en hacer.

En ese hacer hay espacio para todo. Para traer cosas que nos van a vislumbrar. Cosas que nos van a destrozar. Cosas que darán una sorpresa. Pero también cosas que no van a alinearse, que no funcionarán dentro del contexto y que quizás no se utilizarán.

En mi experiencia, ese es el punto álgido en que los actores se encuentran en un dilema. En hacer las cosas bien o equivocarse. Y yo que también soy actor y que además, trabajo desde afuera muchas veces siempre diré esto: Equivóquense.

Errar es maravilloso. Te da regalos. Quizás ese error se vuelve un nuevo punto de cambio de la creación. Un aporte que termina cosechando nuevos caminos, impensados, sorprendentes y tan maravillosos como si se hubiesen cosechado de una buena improvisación.

Entonces querido amigo creador, entra a la cancha con la actitud de que – hagas lo que hagas – todo estará bien. Y habrá alguien afuera que sostendrá eso. Que mirará lo que hagas y lo transformará. O que le dará una pauta en su hacer (o su no hacer).

Sé que cada proceso es distinto. Cada acercamiento parte de una necesidad propia. Y la dinámica de dirección o dramaturgia siempre va a variar. Pero los actores – quienes van a dar vida corpórea a la obra – deben entregarlo todo. En cada momento.  En cada instante. Sobre todo, si confías en quienes te miran de afuera. Porque les dará ese regalo que necesitan para construir. Para crear. Para que ese material caiga.

En un mundo tan estructurado como el de hoy, donde el bien y el mal priman como clasificador orgánico del universo… podemos quizás convenir que en el teatro, debemos comenzar a pensar en un credo distinto. En un espacio donde hay que tener fe en que todo lo que se ponga en ese espacio de ensayo será magia. Ya luego se constata. Ya luego se ve si es o no es. Ya luego se clasifica. Porque para las estructuras, las etiquetas y la opresión existe la vida.

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