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Querido espectador apaga tu celular, por Federico Abrill

QUERIDO ESPECTADOR, APAGA TU CELULAR.

Escribe Federico Abrill.

2007. Bjork llegaba a Lima. Moría por ella, moría era poco. Tenía todos sus discos. Veía todos sus videos una y otra vez. No podía perderme este concierto. Un amigo me convenció en ir, lo que pasa es que odio ir a los lugares donde hay demasiada gente pero por Bjork estaba dispuesto a luchar contra mi incomodidad. Tuve una esguince por creer que podía correr una maratón, corrí y la terminé pero tuve una lesión y por consecuencia, una cojera.

Fui. Cojo, con miedo de estar en medio de un tumulto de personas y con casi nada de dinero pues la entrada me había costado todos mis ahorros del mes.

Una voz anunció que estaba prohibido grabar el concierto. Lo mismo decía el ticket que tantas veces leí. Estaba prohibido. No se recomendaba. Prohibido. El escenario era un espacio negro. Hasta yo me sorprendí. Pensaba que un concierto de Bjork sería más vistoso. Ya había pagado la entrada. No me podía quejar. Tendría que ver que pasaba cuando empezara el concierto. Me dolía el pie. Estaba incómodo. En eso empezó y el escenario se llenó de color, entró un coro de mujeres vestidas de colores vibrantes y ella entró. Cantó dos canciones y ya me tenía en sus manos. Alrededor había mucha gente con sus cámaras grabando y tomando fotos.

Ella paró el concierto.

Disculpen. No puedo continuar el concierto. Se les ha pedido que no graben. 

Todos en silencio. Bjork había pedido a sus miles de fans dejar de grabar un momento tan maravilloso como su primer concierto en Lima. El primer acercamiento de mucha gente que nunca la había visto en vivo. Se había arruinado. Ese momento fue tenso para todos. Bjork estaba molesta y con razón.

Yo he venido a entregarles lo que tengo. Lo que soy. Y ustedes no están aquí conmigo. Están mirándome a través de sus cámaras. Quiero que estés conmigo. Quiero que estés conectada conmigo. Voy a continuar el concierto. Pero te quiero conmigo.

E inmediatamente fue a la canción. Todo lo dijo en inglés. Y obviamente yo quizás registré ese momento con algunas alteraciones y me he inventado algunas palabras pero estoy casi seguro que dijo: “Los quiero conmigo”.  Luego me olvidé de mi cojera, de mi estar parado en medio de tantas personas, de mi falta de ahorros y me dejé llevar. Fue el mejor concierto de mi vida.

2017. En plena función, una mujer prende su celular en plena función. Yo puedo verla. Evidentemente su cabeza está en otro lado. Necesita comunicarse con alguien urgentemente o solo ver la hora. No lo sé. Yo no estoy en su cabeza.  Pero yo también tengo celular. Sufro cuando no tengo señal. La vez pasada se rompió mi pantalla y sentí que se rompió mi corazón. Sí, soy un exagerado. Pero también podía entenderla.

Y sí, nosotros los actores, directores, productores y dramaturgos luchamos en contra de eso. Porque de alguna u otra manera rompe el rito al que ingresamos. Rompe la convención y recuerda al público a su alrededor como a los actores y equipo técnico que no están en Dinamarca si no en un teatro en Lima. Y sí, hay varias historias. Nacionales e internacionales.  Actores molestos diciéndole a la persona que no es justo que tenga un celular en la mano mientras otros se están sacando la mierda tratando de entregar verdad en escena.

¿Y qué pasa si le decimos “te quiero conmigo” en vez de apaga tu celular porque puede incomodarme?

Querido espectador, sí, el que está allí con su celular. Espero que todo esté bien. Que no sea un emergencia. Si es una emergencia te puedes ir, nadie se molestará porque nosotros nos iríamos en una emergencia. Pero si no lo es, te pido que estés aquí conmigo. Yo prometo hacerlo todo en escena, entregarlo todo, darte todo para que estés tú aquí conmigo. Aquí. Los dos. Mira que no hay muchos lugares en donde puede uno estar en Dinamarca y a la vez, en Lima. Eso debe ser algo especial. Yo solo quiero que me mires, prometo darte de todo para captar tu atención pero necesito que estés dispuesto a dármela. Total, has pagado tu entrada. Completa o en oferta. O te ha invitado tu amigo, más roche si te ha invitado un amigo porque eso quiere decir que le haces el roche a tu amigo que está en escena o en producción.

Así que toma mi mano. No mi mano porque tendría que sostener a todos los espectadores pero la mano imaginaria que yo te doy desde mi energía y dame tu mano energético con tu atención y viajemos juntos. Viajar cuesta caro.  Aquí te ofrezco un viaje más barato. Ven conmigo.

Y creo que ese espectador se conmovería. O se iría. Pero entendería que lo que sucede en el escenario es más que una ficción. Es mucho más que eso. Es un grupo humano luchando momento a momento para levantar un mundo, un universo para ti. El público ha cambiado. Eso lo sabemos. Nosotros hemos cambiado. Yo también grabo historias de Instagram de momentos que serían más lindos vivirlos plenamente. Cuando lo hago, pienso en Bjork. Te quiero conmigo.

Mi segundo mejor concierto fue el de Damien Rice. Todo el mundo pedía que cante su canción favorita con la que iba a cerrar su concierto. Estábamos a la mitad. Cogió su ukulele. Se paró al filo del escenario, sin micro y nada. Y siguió su concierto y cantó. Silencio total. Finalmente todos estaban allí para escucharlo cantar y si hablaba el público para exigir su canción favorita no lo escucharíamos. Fue mágico. Y yo estaba allí con él.

Apaga tu celular. No solo en el teatro. En la vida. Conéctate contigo. Es increíble. A veces difícil. Pero increíble.

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